La ONU okupada

De mayor quiero ser Relator Especial de las Naciones Unidas. Mi sueño es serlo en materia de Vivienda Adecuada, como el Sr. Miloon Kothari. Y no por que la función de este buen hombre sea la de recorrer el mundo hospedándose en hoteles de lujo donde, al amparo de una buena infusión, realiza estudios sobre la accesibilidad de las personas a una vivienda digna. Quiero serlo porque aún siendo su trabajo de una obviedad supina y con conclusiones prácticamente infantiles recibe las felicitaciones de todo el mundo. Y la verdad es que, su informe, en lugar de editarlo en libro, deberían hacerlo en rollo de papel de celulosa perfumada para, que de ese modo, pudiéramos darle una utilidad
Que la lista de conclusiones de este arquitecto en excedencia son elementales está claro, pero que además alcance a decir mentiras insensatas que buscan el aplauso fácil y la reverencia del que desconoce el tema es grave y peligroso. No se puede decir que la corrupción urbanística es causante directo del aumento de los precios de la vivienda y quedarse más ancho que una marmota. Esta afirmación no se aguanta ni con celo. Precisamente la corrupción municipal o autonómica a lo único que ayudan es a que un puñado de miserables puedan vivir entre champange francés, putas de lujo y coches de ensueño. Lo que la gestión ilegal en materia urbanística no hace es encarecer nada. Los alcaldes que se prestan a recalificar de modo ilegal terrenos que antes eran no edificables permiten que haya más oferta en todo caso, lo que, como mínimo, no encarece el precio, lo mantiene en su curso ascendente y nada más.

Kothari está obligado a redactar un estudio anual sobre el respeto al derecho a la vivienda en todo el mundo, así como la preparación de varios informes individuales en los que incluye recomendaciones a los gobiernos y a los sectores vinculados al ámbito de la vivienda de cada país. Por ejemplo, una de sus conclusiones, después de 12 días de análisis a conciencia que entre el 20 y el 25% de los españoles no puede acceder a una vivienda, y con la misma cara de tabique recomienda que el Ejecutivo adopte medidas inmediatas. Gracias, ha sido de gran ayuda. ¿Quien paga a este tipo?

Finalmente, como fin de fiesta, mi primo Kothari se fue a ver a los okupas ex-makabros que ahora disfrutan en su nueva nave de Can Ricart de Barcelona. El Relator se ofreció como mediador. Hombre, que el de la Onu se dedique a redactar nimiedades, vale, al fin y al cabo, no hace daño a nadie, pero que eleve a la categoría de principio elemental la patada en la puerta en propiedad ajena me parece excesivo. El dueño de la nave aun espera que alguien se reúna con él.

Me encantaría que todo fuera gratis, a mí también me parece ideal que la luz, el agua y sobretodo el adsl me costase cero euros. Sería un despiporre que mi hipoteca se esfumara y que por vivir no tuviera que pagar, ni por subirme a un tren, ni por ver teatro o circo, pero resulta que la herencia judeocristiana que nos ha tocado vivir, la que durante miles de años ha ido construyendo esta sociedad llena de injusticias nos permite mantener los usos imprescindibles para no hacernos demasiado daño. ¿Qué hacemos?, ¿nos lo cargamos todo?. Estos chicos utilizan la excusa del “queremos cambiar el sistema” y a la vez se aprovecha de él. Utilizan la retórica y la demagogia a cambio de no pegar el huevo.

Otro día hablaré de okupas que cobran 24.000 euros por abandonar edificios, pijo-okupas que reciben la visita de papa y mama en Jaguar para que a sus niños no les falte de nada, de señoritas okupas que se rompen las medias antes de salir de casa por las mañanas para okupar la casita de la periferia y volver a la habitación rosa llena de fotos de David Bisbal por la noche, que en la casa Okupada hay muchas ratas y hace frío. Un día os daré detalles de cómo se ríen de todos nosotros.

Mezclar okupas, vivienda y sistema es un error político del señor Kothari. ¡Ah!, por cierto, ¿alguien ha visto últimamente a la ministra de la vivienda?, parece que a la Trujillo ni se la ha visto, ni se la espera. En todo caso, casi mejor.