Menos estudiar y más 'play'

En el año 425 se fundó la universidad imperial de Constantinopla. Junto a una academia clerical dirigida por un patriarcado eran las únicas instituciones educativas en la parte más importante del imperio de Bizancio. A finales del siglo VI la decadencia del estudio y de la cultura era irreversible en todo el imperio. Durante tres siglos, hasta mediados del IX, no hay testimonio del estudio de los clásicos y difícilmente educación de algún tipo. El resto de escuelas fueron las de Atenas, Esmirna, Pérgamo, Alejandría y Gaza.
A finales del siglo VI, los latidos de vida literaria son cada vez más débiles y el conocimiento del griego decayó hasta desaparecer. Constantinopla había sido una región bilingüe donde el latín y el griego siempre se habían entendido por igual. Poco a poco la producción de libros empezó a decaer y el griego fue muriendo durante el reinado de Justiniano. El aislamiento de la lengua griega fue un acontecimiento crucial y hacia mediados del siglo VII, prácticamente ningún estudioso occidental era capaz de entender griego. La desidia cultural y la desgana por el conocimiento son las armas más peligrosas a las que se enfrenta una civilización

En nuestros días vivimos algo parecido. Hoy vemos un futbolista presidir portadas y encabezar telediarios porque le ha dicho a su entrenador, que tenga “cojones de decírselo a la cara”. Cuando a un grupo de jóvenes con el ego encharcado se les da la importancia que se le ha dado al tema Eto’o por ejemplo, es que algo va mal. Que Catalunya se haya convertido en un logo del Barça, que en ocasiones parezca que el fútbol y sus actores son quienes trazan el camino por el que la vida debe transcurrir, es ciertamente preocupante. Como también que Oleguer tenga que ser quien diga las cosas por su nombre en este país de pesebres por que los políticos no tienen “cojones de decirlo a la cara”. Que la indigestión televisiva de millones de personas de occidente sea diaria, y lo sea entre polígrafos e intimidades obscenas es decepcionante. ¿Que le pasa a todo el mundo?.

Vivimos en un planeta europeo, español y catalán que acumula miserias que se ofrecen a modo de cobertura o catálogo de los despropósitos. Menos leer y más gritar. Menos estudiar y más “play”. ¿Alguien ha visto un futbolista con un libro en la mano al entrar al autobús cinco estrellas que les llevará al campo de batalla? A parte de los Mp3 y las gafas de marca, los trajes italianos y la firma de autógrafos tipo párkinson, ¿por que no dan ejemplo y se enfundan un libro en el cinto? Igual algún niño de esos que tanto los admiran se pregunta, ¿Qué es eso que lleva Ronaldinho junto al móvil polifónico0?