TRILEROS

Que mentir es un deporte nacional no cabe duda. Las mentiras nos rodean por todas partes. Por arriba, por abajo, de lejos las ves y de cerca te acosan. Una montaña de mentiras ahoga la política nacional, los que se manifiestan mintiendo y los que mienten al contestarles, con banderas de mentira los primeros y con mentiras por bandera los segundos. Una mentira gigante está suspendida encima de nuestras cabezas y por eso el artilugio preferido por los televidentes es un polígrafo que también miente. Se atragantan con sus mentiras los periodistas de pago, se asfixian de respirar tanta falsedad los críticos de arte, tartamudean al escupir sus patrañas los publicistas. Es falso que la gasolina baje y es mentira el sueldo de la mitad de los catalanes. Son de mentira los contratos basura, son unos mentirosos los banqueros y su puto freshbanking, es mentira eso del progreso y es mentira que el progresismo sea el producto estrella de la izquierda.

Es mentira que seamos críticos y que las urnas sentencien. Nos mienten sin ruborizarse por todas partes y la mentira es el papel con el que decoramos nuestras vidas. Es el plato con el que nos alimentan y que agradecidos engullimos sin respirar. Mienten en televisión y mienten en la parada del taxi, miente el presentador y miente el taxista, todos mienten porque es más fácil defender la mentira que enfrentarse a la verdad. A millones de personas se les congela el alma contemplando como ni los muertos dicen nada cierto. Descuartizados cada semana en televisión se calumnia sin respeto la memoria de los que ya no pueden defenderse. Y los espectadores mienten cuando dicen que solo ven la 2 y el 33. Se enroscan en sus mentiras porque saben que no pueden apartar su vista de esa carnicería mediàtica. Los trileros habitan nuestras calles y siempre hay uno cerca. En nuestro edificio, en el trabajo, en la universidad, puede ser un concejal o un ministro pero todos mienten y acompasan su respiración a la nuestra.

Ya estamos aclimatados a la mentira, son muchos que la compran hecha. Hoy ni la verdad es cierta. La mayoría prefiere una mentira empaquetada en papel celofán rojo, que una verdad cruda y sin envoltorio. En mi ciudad tres hombres y dos mujeres recitarán en verso sus programas electorales en los próximos dos meses. Entre ellos hay uno/a que no miente. La bolita está en uno de los cinco vasitos, ¿donde esta la bolita? en el centro, la derecha, la izquierda, la mano va más rápida que la vista, ¿donde esta la bolita?

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