HIPOCRESIA INVERSORA

[Comentarios en la versión catalana]

A juicio de la mayoria de analistas europeos, la economía española tiene hoy lospies de barro,
sujetados con dificultad en tres patrones ya conocidos:
tipos bancarios bajos, mano de obra barata y la propia burbuja inmobiliaria.
Es una mezcla explosiva puesto que en España el crecimiento de la
productividad es nulo, la base tecnológica débil y el sistema educativo
arcaico y poco competitivo. Que Zapatero vaya por el mundo usando
políticamente y a nivel personal la transformación económica de España
durante los últimos treinta años es una irresponsabilidad y un pavoneo
innecesario.

Que Zapatero salga celebrando las cifras macroeconómicas da miedo. La otra vez que garantizó un futuro inmejorable fue en materia antiterrorista. Tres días después Eta enterraba el proceso de paz bajo toneladas de hormigón en la T4 de Barajas. Hace pocos días anunció los mejores números posibles en gestión económica, ayer las bolsas se desplomaron y las empresas que sujetan el frágil sistema de relaciones financieras en nuestro país sufren el peor reajuste de su historia. En lugar de tantas fiestas, Zapatero, como dice la prensa internacional, debería combatir los problemas que empiezan a ser estructurales y mejorar la competitividad y la innovación. Además el diario económico más influyente de Europa, el Financial Times, ha llegado a decir que “en verdad, la administración ZP ha hecho poco para favorecer el desarrollo económico. Realmente, los socialistas parece que consideran una virtud no hacer nada”.

Ayer no se pinchó la burbuja. Ya hace días que está pinchada. Solo hay que recorrer las calles y descubrir que el mercado inmobiliario se ha paralizado. Sin embargo siguen llegando informaciones del exterior que advierten de que el gobierno cuando actúe lo hará demasiado tarde. Prepárense, el espectáculo está a punto de comenzar. Los que lo saben callan y venden sus acciones y sus patrimonios menos atractivos. Cuando la burbuja tecnológica reventó, la información al inversor medio llegó tarde y los grandes gestores de bolsa aparecían en televisión, como ahora, diciendo que no pasaba nada. Conozco casos concretos de hipocresía inversora por parte de políticos y economistas. Si en los próximos días la bolsa no es capaz de resituar los valores inmobiliarios y bancarios en los términos que venían disfrutando demostrará una debilidad preocupante puesto que en el resto del mundo occidental esto no está pasando. Históricamente la bolsa española era muy permeable a las corrientes de los mercados internacionales. Ayer eso no pasó y fue una excepción planetaria. Mientras todos subían, nosotros bajábamos. Es muy preocupante que nuestra bolsa se muestre tan independiente y tan débil. Un ajuste dramático del sector inmobiliario precisará un lustro para recuperar su nivel actual siempre y cuando no arrastre a demasiados sectores y la bolsa sobreviva en otra dimensión. Si los dos elementos financieros colapsan, nuestro sistema correrá un peligro mayor del previsto.

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