MAMPORREROS

No molesten más. Métanse en su cabeza de hormigón pretensado que en Catalunya se puede vivir en castellano. Dejen de difamar e insultar a la inteligencia con sus miserables mensajes incendiarios. Se acerca la campaña de las municipales y la halitosis ideológica popular se expande y amenaza con mancharlo todo. Ahora tienen comparsas con siglas diversas alistados en la siniestra ultraderecha unionista o la ridícula patria de un ciudadano nudista. Todos juntos se esfuerzan en dibujar una Catalunya irreal, opresora contra el castellano, una autonomía provinciana y despiadada, multona, ciega e insolidaria.
Lo cierto es que en tierras catalanas se puede estudiar, comprar, rezar, follar y escupir en castellano perfectamente. Sin embargo no se puede acceder libremente a la justicia si deseas expresarte en tu lengua propia cuando esta es el catalán. No puedes leer más de dos periódicos en esa lengua, es una quimera ir al cine en catalán o es imposible leer las etiquetas de cualquier producto farmacéutico en lengua catalana. No existe ningún caso de despido laboral en la enseñanza o en la medicina por no saber expresarse en catalán, mientras que si los hay en el caso contrario. En Catalunya esperamos con resignación ursulina una nueva bofetada. Ahora será el Constitucional estimulado por los recursos del Pp quien, sin duda alguna, recortará aun más un estatutito catalán hasta que su aspecto sea la caricatura del que salió inicialmente del Parlament el 30 de septiembre del año pasado.

El pueblo catalán votó en referéndum una vulgar ley orgánica y a cambio el Constitucional prepara el estilete para recortarlo a su gusto. Un grupo de magistrados demostradamente partidistas e influenciables por un entorno envilecido artificialmente, pisotearán la decisión del pueblo soberano catalán que ya se expresó en el ejercicio máximo de la democracia: en las urnas. El Pp se frota las manos y se licua de gusto. La mayoría conservadora del Tribunal Constitucional les hará el trabajo sucio. Cuando un cerdo no es capaz de preñar a una puerca, los mamporreros agarran el miembro y se lo introducen ellos directamente. El gorrino solo debe empujar.

Después de treinta años de experimento democrático, los catalanes esperábamos mucho más, una actitud diferente por parte de los políticos españoles incapaces de modificar su actitud respecto a la concepción del Estado. Es humillante ver como el 13 % de la política catalana logra desmontar por la vía jurídica y tramposa la carta magna que el 87% restante logró construir.