NO LE TOQUES LOS BLOGS

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Como en todos los consistorios de nuestro país, ayer la sala de plenos
del Ayuntamiento de Granollers se llenó de buenas intenciones y de
concejales.
Algunos saben que es eso de inaugurar legislatura. Me
pregunto como no logran ruborizarse al sentarse en sus butacas de
siempre, incluso llevando dos décadas calentándolas.

Hace ocho años tuve el privilegio de ocupar una de ellas por primera
vez. Recuerdo la sensación de miedo y orgullo mezclándose con cuidado
en mi estómago. No he olvidado la responsabilidad que suponía
representar a los ciudadanos de mi ciudad, ser vehículo de sus
inquietudes y herramienta fundamental para establecer un entorno mejor.
Sin embargo, también descubrí lo complejo que es cambiar las cosas
cuando para los que disponen ya están bien. Me devoraron las termitas
por culpa de esa sumisión trágica de la clase política en general, huí
de la voracidad demagógica de los tecnócratas pero no corrí suficiente.
Dejé de lado a los ideólogos de juguete que simulaban venir de la lucha
sindical, porque no se daban cuenta que había barrios en mi ciudad
donde se edificaban guetos para inmigrantes, donde algunos proletarios
iletrados era víctimas de las frases hechas, de los técnicos sin
escrúpulos y de los políticos barrigones y desmemoriados.

Pero estos son otros tiempos y me gustaría animar a mis concejales
de turno a caminar por la ciudad de verdad, esa que sobrevive a lo
lejos, allí donde durante la fiesta mayor solo llega un murmullo en
azul y blanco, donde las bandas étnicas se establecen y donde la clase
media ha sido abofeteada a impuestos. Quisiera pedirles que paren a
charlar con sus vecinos y comprobarán ese profundo desencanto que
motivó que la mitad de ellos no les quisiera conceder la legitimidad de
la que van a disfrutar desde ayer. Es necesario que no olviden, ninguno
de los 25 escogidos en Granollers, que lo son bajo mínimos. Uno de cada
dos habitantes con derecho a voto de nuestra adormecida ciudad tiró la
toalla como la tiró en toda Catalunya. Quisiera recordarles que cada
uno de los euros que sirven para compensar las horas que ocupen en la
gestión pública, en la resolución de los problemas que nos preocupan y
en mejorar una ciudad en franca decadencia, son para eso y no para que
se menosprecien los unos a los otros públicamente en un ejercicio de
pornografía política que a nadie interesa. Les pido que recuerden que a
los plenos no va ni el apuntador porque en ellos no se respira ciudad,
solo política de diseño y mociones que resultan ridículas discutirlas
en un pleno y que nada tienen que ver con la política y la gestión
local.

Propongo que para mejorar la democracia participativa emitan por
Internet los plenos, permitan las conversaciones a tiempo real en
pantalla y las intervenciones online de los ciudadanos. Que previo
registro algunos ciudadanos pudieran establecer conversaciones a y
deliberar sobre la política local. Existe tecnología casi gratuita y
estaría la leche de moderno. Es una idea como otra, tengo más aunque
son igual de incómodas. Por cierto, ¿como van esos blogs
preelectorales?, mejor ni tocamos el tema.

www.marcvidal.cat
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