Opa a las pensiones

Soy crítico con las decisiones que el ejecutivo de Zapatero toma en materia económica. Aunque debería de decir, no toma. Es obvio que “Solbes esta moviendo poco o nada la flota y en términos generales su política no dista mucho de la que el Partido Popular llevó a cabo durante su mandato. Algo que aparentemente puede parecer adecuado tenor de algunos indicadores en macroeconomía pero preocupantes ante una crisis inminente.
La crítica a la gestión económica del gobierno no solo debe limitarse a ese territorio sino que los incumplimientos electorales son de cierta envergadura a fecha de hoy. Entre los sueños rotos destacan la incapacidad en mantener el superávit exigido por la Unión Europea y la incontinencia impositiva. El Psoe prometió reducir la presión fiscal y el resultado ha sido un aumento de impuestos que ronda el 2%. Sin embargo, cuando una decisión es acertada y responde a criterios de solvencia programática hay que decirlo también. Y en ese sentido la decisión de invertir parte del fondo de pensiones en bolsa es buena por muchas razones y no comporta ningún riesgo. No supone ningún quebranto puesto que lo que se quiere invertir es una parte del excedente de los propios subsidios y jubilaciones, es decir, lo que sobra de las pensiones, en resumen lo que se utilizará para rentar será el fondo de reserva de la seguridad social. Es una buena noticia que garantiza el futuro, ya que permite invertir un capital que en estos momentos está ocioso. Es bueno porque se va a invertir en un activo mucho más rentable que en el que se está haciendo a día de hoy.

En la actualidad se está invirtiendo en bonos porque son lo más estable de todo el paquete inversor. En concreto las pensiones invierten en deuda pública española, francesa, alemana y holandesa que nos supone una rentabilidad del 5% anual. Aritméticamente es tan evidente que invertir en bolsa es mucho más rentable que molesta no haberlo hecho antes. Utilizando los últimos cien años podremos crear un patrón fiable a través del cual detectaremos que la bolsa ha sido un 5% más rentable que los bonos cada año. La cereza del pastel nos recuerda que esta es una práctica habitual en Europa. Excepto el Reino Unido y Bélgica los países de nuestro entorno invierten sus fondos de pensiones en los mercados de medio mundo. Por ejemplo Francia invierte el 20%, Alemania un 22% e Italia un 15.

La experiencia, no obstante, nos pide que estemos alerta. Los peligros de esta decisión radican en la ética y el control. El gobierno debe dejar meridianamente claro que no piensan utilizar los 4000 millones de euros que suponen ese 10% del fondo de reserva para invertir en empresas donde puedan ejercer patrones de presión de un modo abusivo. También deben diversificar el riesgo en mercados de todo el mundo con gestoras independientes y diferenciadas.