RECESION INMINENTE

España abrazó la llegada de una nueva moneda cuando la peseta estaba
infravalorada y se aprovechó de la crisis económica alemana y de una
consiguiente decoración deflacionaria. Gracias a ese escenario, durante
una década, España ha estado de fiesta mayor con los intereses por
debajo de la tasa de inflación. Recientemente, Andrew Garthwite,
director de estrategia corporativa de Credit Suisse, ha garantizado
mediante un artículo en el Financial Times, que España está a las
puertas de la recesión por culpa del repunte de los tipos y de la
fantasmagórica dependencia de nuestra economía en el sector
inmobiliario.

El aumento de los créditos de dudoso cobro crecen y la morosidad alcanza incrementos que rondan el 50%. Las autoridades miran hacia otro lado, los ciudadanos disfrutan de la vista que ofrece su  flamante  nuevo Mercedes clase C y se les llena la boca de rayos ultravioleta empaquetados al revisar las tarjetas de embarque para ese crucero de ensueño. Sin embargo el verano pasará y el batacazo resonará en toda Europa. El tren se acerca dispuesto a chocar de frente contra nuestra economía de cartón yeso. Habrá quien piense que pasar del 0,41% de morosidad crediticia al cierre de 2006 al 0,47% en marzo de 2007 es una variación escasa para preocuparse, pero los datos generales no dejan ver el verdadero trasfondo de lo que está pasando. Ese incremento de la morosidad es, aparentemente, moderado porque todavía el fuerte crecimiento del volumen hipotecario en términos interanuales tapa esa situación de morosidad. Además el modelo de refinanciación de deudas, uno de los mayores ejemplos de burbuja crediticia, está ayudando a retrasar esa morosidad, puesto que durante unos meses los policreditos refinanciados se autopagan con un excedente dispuesto por esas entidades de crédito de dudosa fiabilidad financiera. 2.448 millones de euros se han amontonado en las carpetas de morosidad inminente. La burbuja inmobiliaria pronto pasará a ser un mal recuerdo y el agujero en dinero virtual de cada familia se irá ensanchando hasta lo irreconocible. Primero no se alcanza el pago de la cuota de hipoteca, se junta con la letra del coche y el ciudadano medio tira de visa. El margen de crédito de las tarjetas y los cofidis se va reduciendo, el seguro, las vacaciones, la ropa y las copas todo responde a minicréditos al consumo. Una mañana te toca un viaje de fin de semana a Mallorca y quiebras por no poder afrontar la estancia.

Lo peor está por llegar. El incremento de morosidad responde a las crecidas del tipo 3% del año pasado puesto que la variación del precio del dinero tarda un año en reflejarse en las hipotecas. La realidad actual es que ahora vamos directos a niveles del 4,50%. A este cataclismo parece que solo le salen granos. Las grandes promotoras deben más dinero que el que tienen invertido. Sus inmuebles no valen ni la mitad de lo que deben. Cada vez sus activos en bolsa conceden menos credibilidad inversora. Colonial pierde en lo que va de año un 90 % de valor bursátil, Astroc ha reducido su valor en pocos meses un 80%, Metrovacesa un 40% y Sacyr un 27%.

En septiembre la actualidad se nos comerá crudos. Grandes inversores y promotoras medianas se formalizarán en quiebra, los valores inmobiliarios se comportarán como flanes y la volatilidad bursátil afectará aun más a un sector que parece apestado en los mercados. La anunciada crisis, la renombrada recesión empezará a ensombrecer el panorama. Apartamentos de saldo, buenas opciones en deportivos full-equip y visas denegadas predominarán en el paisaje económico español. Algunos prefieren pagar cuatro veces sus pisos con tal de reducir el coste mensual de las cuotas. La recomendación del gobierno y de su ciega oposición: “váyanse de vacaciones que nosotros nos encargamos de todo”. ¡Que miedo!

www.marcvidal.catcomentarios en la versión catalana

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