El oasis español

Buena jornada en las bolsas, especialmente para el Ibex, y concretamente para bancos y constructoras. Queda demostrado que los mercados y la economía en general van a fiestas diferentes. A m lo que me pone el bello de punta, es ver a los clientes impacientes, y formando largas colas en las sucursales de Northern Rock, dispuestos a retirar sus ahorros por miedo a su corralito particular. La falta de líquido en el interbancario es fruto de la teoría de la mancha de aceite: empieza en América, se transmite a Europa vía Alemania y desemboca en Gran Bretaña. El resto de Europa se lo mira con espanto y espera que la Unión minimice la tensión hasta lograr anestesiarla.
Por suerte España es diferente, puesto que vive en el olimpo de los países a los que no les afectan las crisis planetarias.  Debe ser que
nuestro modelo de crecimiento es ejemplar y está basado en las nuevas tecnologías y en el valor añadido en lugar de esos otros sectores poco
dados a la modernización como son la construcción y los servicios que tan poco afectan a nuestro crecimiento. ¡Ya!

Esta será la segunda crisis que sufro. Noté la del 93 de un modo colateral, pero la del 2000 y sus puntocom me cornearon de pleno. No
percibo similitudes aparentes. Sin embargo hay algo a destacar. En los últimos días estoy notando, en los círculos financieros, una notable
preocupación con un par de entidades bancarias excesivamente apalancadas en temas inmobiliarios. Una entidad con sede en la comarca
vitivinícola por excelencia de Catalunya aparece en todas las quinielas de los que profetizan problemas de líquido a corto plazo. Muchas
entidades financieras pequeñas e incluso medianas, tienen el modelo de negocio que ya está finiquitado. Hoy no son negocio las hipotecas y el grifo se ha cerrado temporalmente. Las grandes firmas bancarias no sufrirán puesto que sus modelos de intermediación se basan en decenas de productos y no dependen tanto del hipotecario. Pero las que no disponen de esa diversificación se enfrentarán a desequilibrios muy duros.

La semana pasada recibí cuatro llamadas ofreciendo depósitos al 5,75% y una al 6%. Las cajas ya no quieren recurrir al interbancario porque
nadie se fía de nadie y los bancos no se dejan dinero entre ellos. Como la publicación sobre el estado de los bancos y cajas que debe
formalizarse este mes, no suene con una buena sintonía la cosa se va a poner fea de verdad.

Pero tranquilos, porque dicen que aquí nunca pasa nada, no pasa nada con el mercado inmobiliario, no puede haber una crisis, el precio de la vivienda nunca bajará y la economía española será la única del mundo que crecerá casi al 4% eternamente por los siglos de los siglos. Esto
no tiene sentido y hay que decir la verdad y la verdad es que estamos a las puertas de una desaceleración profunda de la economía  y la pausa
en el crecimiento no es seguro que vaya a ser corta ni que se vaya a producir a través de un ajuste suave. No sabemos cuanto durará ni que
profundidad tendrá, pero si sabemos que el cambio en el modelo de crecimiento se debería de haber resuelto hace 3 años, ahora puede ser
demasiado tarde. Y escribo esto mientras veo que el Ibex remonta el Tourmalet y gana más de dos puntos. Que bien va España…