LA REFUNDACION DE CiU

Hay políticos con espíritu de liderazgo y otros que lo tienen de cartón. De estos últimos un buen ejemplo es Duran y Lleida. Es el líder de un partido de cuadros que acompaña a Convergencia en todos los comicios y que se alimenta artificialmente de unas cuotas que responden a una psicosis organizativa de difícil digestión. Convergencia y Unió en su conjunto han hecho grandes cosas, eso es innegable, pero ha llegado el momento de establecer estratégicamente las posiciones. A medida que los ataques contra Catalunya se han ido acentuando y violentado desde Génova en gran medida y desde Ferraz en menor porcentaje, aquí se ha ido larvando un movimiento que habla sin tapujos de independencia, soberanía y autodeterminación. En ese contexto, y junto a la melodía españolista que sale de los despachos de la Generalitat, los partidos catalanistas como CiU se ven forzados a definir sus posiciones en cumbres de meridiana claridad soberanista. A Duran, y a Unió en definitiva, eso le resulta muy complejo, difícil de soportar ideológicamente. Pero el planteamiento neutro que siempre ha utilizado la formación demócrata cristiana ahora no sirve. Es el momento de que sepamos que defienden, con que intensidad y hasta donde están dispuestos a llegar. Se acabo el tiempo de los tibios y de los tecnócratas. En Catalunya hay quien desea refundar el catalanismo político, aunque a este paso, lo que va a acabar refundando será a la propia Coalición.