Prometópatas y mentirófagos

El principal partido de la oposición ha pedido, nada más y nada menos que los hipotecados que pasen a engrosar las cifras del paro tengan un año de carencia en el pago de sus hipotecas. La medida ha sido rechazada en el parlamento. Lo divertido es ver a la derecha apoyando una medida intervencionista, mientras que la izquierda la rechaza. No hay nada más perjudicial para la estabilidad económica que las épocas pre electorales porque se corre el riesgo de que cualquier medida social sea buena si tiene la justificación de los votos. Una medida de este tipo, que puede parecer muy beneficiosa para los que entren en un período corto de paro, no lo es tanto porque si no se sale de dicha situación, la deuda habrá aumentado, puesto que no pagar en un año no significa que los intereses durante dicho tiempo no hagan crecer la deuda y además de un modo importante. Pero la consecuencia más negativa que provocaría sería que los bancos restringirían aún más su concesión de hipotecas. Es decir, a una crisis financiera que va a limitar los créditos le echas más combustible al dar muchas facilidades para no pagar esas deudas. De libro.
Desde luego hay que buscar otras opciones para solucionar el repunte de la morosidad hipotecaria que vamos a experimentar y no tirar de medidas electoralistas que no llevan a ningún sitio. Ahora bien, si alguien se está luciendo con su aleluya a san tremendito son Zapatero y sus ministros enloquecidos. Es cierto que España es la octava economía del mundo en términos absolutos ya que su PIB global ya sobrepasa el billón de euros. Eso la sitúa, con ese parámetro a lo bruto, en la Champions ligue de las economías mundiales. Sin embargo es ser un iluso o un malintencionado olvidarse de que la construcción en seis años ha pasado de aportar 32.000 millones al PIB anual a más de 106.000. La influencia en el cómputo total por parte del sector del tocho en el global ha sufrido un incremento del 238% en siete años. Si los números los comparamos con el conjunto de sectores que se engloban en el sector inmobiliario el tema se complica aún más: de los 1.000 mil millones de euros 290.000 salen de ahí. A principios de 2008, cuando se empiecen a reflejar aritméticamente el parón inmobiliario y el PIB vea mermada su potencia, entonces, hablamos.

Solbes, que sabe de buena tinta, que el PIB español crecerá entre 1,5 y 2,5 puntos menos por debajo de lo que están estimando desde Moncloa para 2008. Por eso hace bien en atemperar los discursos triunfalistas y en moderar a un consejo de ministros que ha enloquecido.

Pero si hay alguien que se olvida de poner números a sus promesas,  son los que están en la oposición y con aparentes pocas posibilidades de dejar de morar en ella. Esos si que son divertidos y sus promesas suelen ser cómicas. A parte de la sonora tontería con la que abría este post, el Pp intentará centrar su campaña electoral en la crisis económica, puesto que el resto de temas no les dan resultado. Es de un cinismo lírico pretender que nos olvidemos de quien nos ha llevado a esta situación que sobrevive bajo los efectos de la inercia socioeconómica y el maquillaje interanual. El modelo de crecimiento que el gobierno de Aznar dispuso era insostenible entonces y lo es ahora. Es cierto que el gobierno socialista no ha diferido de esa dinámica, un error, pero ahora que no vengan como salvadores de nada los que inauguraron el proceso de descomposición de nuestra economía deficitaria internacionalmente y escasamente eficiente a nivel interno. Este país consume, se hipoteca y sopla el globo. La industria no se moderniza, no innova y pierde capacidad de competencia. El resultado en breves momentos, tras la pausa de publicidad electoral.