NUESTRO IBEX 34

Para los que se miran la bolsa y los mercados con cierto escepticismo o con la distancia justa para no mancharse de cifras, el índice de referencia español es el Ibex 35. A través de los medios de comunicación millones de personas atienden al resumen de las jornadas con euforia o con desánimo según se haya comportado este indicador a lo largo del día. Cuando sube, como ahora, anima a pensar que la economía no va tan mal, porque la bolsa representa que es el espejo de la realidad financiera. Cuando baja, la angustia se contagia al pobre inversor y por derivación a la gente que no tiene ni un céntimo cotizando. Pero la verdad es que el Ibex 35 es un indicador que no indica nada. Es un sistema inútil que simula ser el artilugio que toma la temperatura al mercado de valores español. El Ibex35, que ahora es el Ibex34, puesto que Endesa ya no cotiza en este paquete, se supone que es el índice de una bolsa moderna perteneciente a un estado moderno, desarrollado y con sistemas financieros firmes en cuanto a su capacidad de gestión de valores, fondos y activos, cuando no es así.

Si observamos el cierre estructural de una como la del 17 de octubre, por ejemplo, veremos que de los 34 valores, 4 ponderan rozando el 60% del conjunto (columna última de la derecha). En la ortodoxia financiera internacional esto se considera un fiasco, una absoluta vergüenza y un peligro evidente de interpretar erróneamente la coyuntura del mercado. Una de las derivas fundamentales de esta situación es que los depredadores manejan el mercado con absoluta libertad de movimientos. Hay 20 valores que no suman ni el 11% de la ponderación total. Le sobran 22 o 25 valores que molestan. Eso convierte al Ibex 35 en algo fácilmente manipulable por cualquier agente mediano que podría llevar (y de hecho lo hacen) a donde le parezca más oportuno y además cuando crea conveniente. Si manejas un fondo pequeño, moviendo activos del Santander, de Telefónica o Iberdrola, el negocio queda listo para su liquidación.

El operativo bursátil basado en el Ibex no puede ser una referencia ni un elemento de análisis serio. Europa mira nuestro índice con absoluta indiferencia, sin conceder credibilidad a su funcionamiento y con escaso interés inversor por su inestabilidad futura. Mientras Europa refleja una tendencia lógica a la venta, nuestro Ibex sube y sube porque cuatro valores han logrado buenos resultados, obviando al resto de activos cotizados que se encuentran en situación de riesgo, puesto que sus apalancamientos, en algunos casos, sobrepasa el valor de la empresa en más de cuatro y cinco veces.