ASCO CATALAN

Catalunya se retuerce de asco. Socialmente sufre a diario la inutilidad manifiesta de sus gobernantes y en el ámbito político sobrevive a una espiral reduccionista que asusta. En este sentido la cosa pinta marrón oscuro. Montilla es un indigente intelectual jugando a estadista, alguien demostradamente incapaz de enfrentarse a la dinámica partidista en época preelectoral. Es un individuo de insuficiente talla para anteponer la institución, al partido de Zapatero. Para nuestra desgracia el resto del tripartito no mejora al jefe. Unos y otros son de vergüenza ajena, cuando no de peligro ciudadano. No obstante, en el territorio de la oposición no hay grandes esperanzas de mejora. La falta de convicción y expectativas conducen al catalanismo ejecutivo hacia la deriva más sombría. Por un lado Sirera, líder del PP catalán, un viejo amigo al que me cuesta reconocer últimamente, interpreta un papel deplorable. Por otro lado, Duran y Mas continúan escenificando un vodevil que simula la visión poliédrica de la realidad que, en teoría, tiene la coalición. La imagen que trasladan es otra: la indecisión y la falta de criterio para afrontar un reto común. En resumen, parálisis política, a nivel humano y sobretodo a nivel ideológico.

Como novedad, esta noche Artur Mas intentará recuperar el liderazgo en materia de ilusión política en Catalunya. Lo pretenderá desde la confianza de plantear un discurso que arranque a la sociedad catalana de la abulia en la que vive instalada. Una desgana social que es más política que estructural, más de seguimiento inércico que de voluntad de progreso.  Mientras Catalunya es la segunda comunidad europea en actividad emprendedora, incluso por delante de la media británica o de los países nórdicos según el Global Enterpreneurship Monitor, al mismo tiempo, también es la que menos cree en sus propias posibilidades. La letra pequeña del informe GEM permite detectar las ranuras de lo que debería ser un dato extremadamente positivo. Si bien Catalunya es puntera en voluntad de emprender, toda esa efervescencia se pierde ante la poca expectativa de resultados de los mismos artífices.

No tengo claro si una herramienta que combine el sentimiento patrio y la ambición nacional puede ser algo más que voluntarismo ingenuo. Tampoco sé si el líder convergente va a explicar cuales son sus expectativas para desarticular el indecente triangulo de poder socialista en el que nos tienen, entre todos, sumidos. Si Mas, con la excusa de la Casa Gran, sin logotipos partidarios y procurándose un discurso épico, sólo se dedica a las frases hechas, al conceptualismo histórico y a la semántica bífida, entonces habré perdido un buen rato para ir al cine o al teatro. Si, a los más de 3000 invitados de todo el espectro ideológico excepto el PP, por el contrario Mas nos presenta una hoja de ruta que pretenda superar el barro, la delirante situación en la que se encuentra este país, si es valiente y traslada claramente cual será el sentido y recorrido de su acción política para que Catalunya tenga la capacidad de regir su propio destino, entonces, estaremos hablando de algo más que fuegos artificiales.

Mañana os lo explico, de momento que alguien me grave la bufonada de contraprogramación simplista y barriobajera de “tengo una pregunta para usted, Sr. Montilla”