COMBATE EN LAS VEGAS

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Esta madrugada he estado siguiendo el debate entre Hillary Clinton, Barack Obama, John Edwards y el resto de candidatos demócratas a la Casa Blanca. La emisión por la CNN fue impecable, el ritmo televisivo y el combate digno de donde se llevaba a cabo, en Las Vegas. Faltan dos meses para el inicio de las primarias y la cosa pinta bien para la ex primera dama. Aunque en las últimas dos semanas ha perdido el tono de candidata «invencible», su discurso sigue bien construido y, por ahora, parece que llega con más nitidez al electorado demócrata.

Si bien Hillary lleva un par de meses malos, su capacidad para la ambivalencia le permite salirse de situaciones comprometidas sin demasiadas manchas. En el anterior debate del pasado 30 de octubre, por ejemplo, fue el blanco de todas las críticas del resto de candidatos. Se los ventiló medianamente bien. El error de campaña se produjo cuando su marido acusó a sus contendientes de ensañarse con ella por ser mujer. La catarata de críticas llegaron incluso desde la prensa nacional. Esta pasada madrugada Hillary no fue centro de atención como en otras ocasiones. En Nevada, no tiene problemas de popularidad. Las encuestas sitúan a Clinton a años luz de Obama y del ex senador John Edwards. Al principio, los candidatos se enzarzaron con el tema de las licencias para conducir por parte de indocumentados. Como en los EUA, cambiar de opinión no es delito, tanto Hillary como Edwards cambiaron de posición, justo lo contrario del senador Barack Obama y del gobernador Bill Richardson que defendieron la misma opción contraria de siempre. La verdad es que el debate que embarrancó en un tema de consumo muy interno, poco lucido y muy resbaladizo.

Como siempre, el tema estrella en política general o exterior fue Irak. En este caso sazonado con algo de Pakistan. Los turnos de intervención del público fueron lo mejor. Interrogatorios que variaron desde el temor de madres con hijos veteranos ante una nueva guerra con Irán, hasta la de un joven latino sobre el muro fronterizo. Un hombre del Medio Oriente preguntó qué harían para proteger los derechos civiles, porque durante este gobierno, dijo, las personas de su grupo étnico han sido objeto de discriminación. Un joven latino cuestionó el papel de comentaristas, como Lou Dobbs, estrella de la propia CNN y que constantemente ataca a los inmigrantes y relacionar a los inmigrantes con terrorismo. Lanzó la pregunta sobre esa política de control que Bush ha aplicado en términos de inmigración. Richardson le contestó que había que proteger la frontera, pero también mejorar la relación y el intercambio con México, aunque acusó a ese país de fomentar la huida proporcionando mapas con las mejores entradas ilegales a los EUA. Y agregó su apoyo a la reforma migratoria.

De todo el debate me quedo con lo que dijo el senador Dodd. “Un muro puede ayudar en algunas partes, pero es absurdo pensar que lo hará en toda la frontera, además, no debería haber correlación entre estar seguros y entregar nuestros derechos como seres humanos libres y dignos".

[las intervenciones más destacadas las estoy acumulando aquí]