EL EFECTO CORIOLIS

Existe una leyenda urbana que defiende que la visualización más conocida del efecto de Coriolis se produce tirando de la cadena del water. En 1835 el francés Gaspard-Gustave de Coriolis habló de una fuerza aparente que explicaba el movimiento anómalo que describe un objeto dentro de, por ejemplo, el agua en rotación. Mientras que en el hemisferio norte la inercia se absorbe en una circunferencia siguiendo el sentido de las agujas del reloj, en el hemisferio sur sucede en sentido contrario.

Ayer, en pleno hemisferio sur, Mariano Rajoy tiró de la cadena y un cúmulo de palabrería electoral desapareció por las cañerías de la insensatez y el populismo en dirección contraria a la prevista. Para el equipo que modela la precampaña electoral de los populares, anunciar con cuentagotas medidas económicas destinadas a facilitar la vida de los españoles, es la mejor manera que se les ocurre de romper la tendencia de voto actual. El problema es que a medida que aumenta la subasta, la credibilidad de sus portavoces pierde enteros.

No olvidemos que la deriva tomada por el PP les llevó durante años a entorpecer una solución política en materia antiterrorista, a impulsar una campaña homófoba sin precedentes en nuestra democracia y a apelar a la rotura de España sin que les temblase la voz. Durante cuatro años ni una palabra sobre las pensiones ni la economía. La vuelta a las armas de ETA ya se ha amortizado electoralmente y, al contrario de lo que esperaban los populares, no parece erosionar significativamente las opciones electorales de Zapatero. El Estatut va tirando y España no se ha balcanizado como pronosticó Aznar. Los homosexuales se casan y el planeta gira en el mismo sentido por mucho que Acebes anunciara lo contrario.

Que el PSOE actúe como si las arcas del Estado fueran la despensa del rey Midas, lanzando caramelos desde la carroza dorada del gobierno es poco serio, pero tienen la credibilidad que concede cuatro años de superávit público. Otra cosa será la situación de la economía y del sistema financiero. Ahora bien, la actitud del PP en este sentido, es un miserable ejercicio de irresponsabilidad política. Van de atril en atril incrementando hipotéticamente el gasto público futuro, no habiendo aportado ni una sola idea en materia económica durante toda la legislatura. Por eso, las promesas de Rajoy suenan a neon. Lejos de contener el gasto, la propuesta del candidato popular de aumentar las pensiones mínimas supondría un importante aumento del coste que amenaza la viabilidad de la Seguridad Social en un momento de incertidumbre económica. Una propuesta difícil de mantener, una promesa imposible de defender cómo tantas que nos inundarán hasta marzo.