PAGAR FAVORES, COBRAR CÁNONES

SgaeLa clase política tiene el inmenso honor de representarnos y lo maltratan con sofisticados artilugios de guerra. Los políticos ya nos son políticos, son individuos que se guardan las cartas para cuando interese sacarlas. Son expertos en generar problemas o en aumentar sus dimensiones. Las nuevas tarifas en el canon digital son un ejemplo de intervención arbitraria cuya justificación huele a pescado podrido.

Asistir a las amenazas que un grupo de actores concentrados el martes en Madrid para defender ese atraco legal, recordándole al PSOE, a gritos, que ganó las elecciones con su apoyo por el “no a la guerra” fue de un patetismo lírico y un insulto indiscriminado.

Los concentrados ante la Academia del Cine, liderados por Juan Luís Galiardo, el protagonista de “Las nenas del mini mini” o de “Imposible para una solterona”, increparon al ejecutivo de Zapatero seguramente con toda la razón del mundo. Es muy probable que su intervención sincera y obstinada durante las manifestaciones en contra de la intervención ilegal en Irak fuera crucial para empujar a los socialistas al poder, pero pretender cobrarse el patrocinio a costa de todos y por valor de 112 millones de euros anuales recuerda a las rencillas mafiosas cuando se cobraban los favores.

Gracias a aquella alianza que nos pareció sincera y amistosa, entre artistas y PSOE, ahora nos tocará engordar las cuentas de una entidad privada que gestiona los derechos de autor, la SGAE, cada vez que compremos un reproductor de MP3, un teléfono movil o una impresora.

Cuando la voracidad de esta bestia precise de más ternera, nos cobraran al comprar una estilográfica porque podremos copiar a mano un libro, al adquirir un lapiz de color porque seremos posibles agentes de copia gráfica y a la larga nos cobrarán un canon al entrar en unos grandes almacenes por que podremos tararear el hilo musical.

Alguien debe usar el sentido común, el canon debe incorporarse en el producto de origen, no en el soporte probable. Me gusta como quedan los reproductores de MP3 en mi estantería. ¿Debo pagar por ello?

Fotografia de StudioHamm