VICEPRESIDENTE PIZARRO

Hay que ser malo o tener unos asesores nefastos para liar el pollo con lo de Gallardón, del que ya hablaremos otro día, pocas horas después de fichar a Pizarro. El efecto mediático por la incorporación de un brillante gestor privado fundido en negro por culpa de las batallitas de partido. Pizarro es imprescindible, en estos momentos, para Rajoy. Resulta que el presidente popular tiene un equipo pésimo en lo económico, lo que no lo diferencia en gran medida del gobierno, y decide poner remedio con la incorporación de un buen gestor privado, declarado seguidor de las tesis económicas de Rodrigo Rato. No estaría mal sino fuera por ese acento catalanófobo que aun retumba cuando recordamos su actitud retorcida durante el proceso de la OPA de Gas Natural a Endesa.

Yo, que fui de los que dijeron al principio del proceso, que Endesa quedaría en manos
de Acciona, siempre defendí la libertad del mercado en su propia
regulación, pero hay gestos y actitudes que delataron un interés
relativo por dirigir la OPA hacia el territorio de intereses políticos. Su
patrimonio y riqueza personal no proviene de su salida de Endesa, o no
en su totalidad, sino a una larga carrera profesional en la que destaca
la venta muy beneficiosa de una sociedad de valores que era de su
propiedad. La frase “yo no seré un trabajador de la Caixa” le
perseguirá toda la vida. Si llega a ser ministro deberá matizarla
porque el efecto poco estético de esa expresión no le ayudará a vender
objetividad y pluralismo.

Pero lo importante no es quien, sino porque. ¿Qué motivos que llevan a
Rajoy a incorporar a este economista como virtual vicepresidente de un
hipotético gobierno popular? Después de padecer en la oposición el
descrédito en materia económica por tener como portavoz en esa materia
a Arias Cañete, que será un experto ganadero y agricultor, pero en el
análisis de las públicas finanzas anda un poquito flojo. Su portavoz
adjunto, Martínez Pujalte no ha sido capaz de exponer un discurso
coherente en ningún momento. Es curioso como ante el desbarajuste de la
política económica del PSOE, el PP ha sido incapaz de emitir un hilo
argumental crítico de un modo sólido. Además el experimento Juan Costa
se desmontó cuando se dieron cuenta que es incapaz, por falta de
conocimientos suficientes, de desarrollar el programa económico y
electoral del Partido Popular. Con Rato volando por encima de la
litosfera y Montoro volcado en sus asuntos privados, Rajoy necesitaba
un fichaje de solvencia contrastada, capaz de reordenar el área
económica y preparado para evidenciar la gestión abúlica de Solbes.