VIVIR EN CATALAN ES DIFICIL

MorolandEste es el último post que dedico a este tema en tiempo. Me cansa y me aparta de lo realmente imporante. Vienen tiempos en los que la lengua, los videos rosas y la españolidad del Naranjito importarán muy poco. Pienso, escribo y siento en catalán y sin embargo paso mucho tiempo en Madrid y en otras ciudades españolas. Cuando explico la realidad lingüística catalana, que en Catalunya es difícil vivir en catalán exclusivamente y que hacerlo en castellano no está reprimido, la mayoría no me creen. Están convencidos que miento intencionadamente para que se respete un planteamiento catalanista de origen aunque se alimente de patrones falsos. También tengo amigos de toda España que, sin saber a que me refiero exactamente, respetan el uso privilegiado del catalán en las instituciones públicas por una empatía que agradezco. Pero ni una ni la otra opción son correctas. Sin extenderme quiero aportar lo siguiente:

  1. El catalán no es una lengua creada para molestar a nadie y proviene de un mismo escenario histórico en el que se desarrollaron diferentes lenguas.
  2. El castellano no corre ningún peligro pues, no tan solo es hablada por más de 400 millones de personas, sino que está en franca expansión.
  3. El catalán es una lengua que apenas hablan 4 millones de personas y que entienden otros 3. Su retroceso social se debe a la disminución en la densidad lingüística global a causa de la inmigración, mayoritariamente dispuesta a relacionarse en castellano.
  4. La prensa está mayoritariamente escrita en castellano y la televisión que se recibe es aplastantemente en la misma lengua.
  5. Un ciudadano cualquiera que desee comprar en una decena de tiendas, curiosear por algún bazar, acercarse a un quiosco, conversar en la calle con algun vendedor de cupones, comer en un restaurante, ir al cine, atender la demanda de algún transeúnte, subirse a un taxi, ir a cenar, disfrutar en el teatro, irse a su hotel, poner la televisión y dormir, lo podrá hacer todo exclusivamente en castellano, pero eso mismo es muy improbable que yo lo pueda hacer en Barcelona exclusivamente en catalán. Algunos comercios me pedirán que lo repita en castellano, otros me traerán un café cortado en lugar de un café descafeinat y, por supuesto  me costará encontrar entretenimiento en catalán.

La lengua catalana no vive una situación terminal porque se ejercita el músculo de su uso a través de la educación y las subvenciones públicas y, ningún informe serio, prueba un nivel inferior de aprendizaje del castellano de un alumno de Berga con respecto a uno de Mijas. Entiendo en gran medida el desaliento y la preocupación de aquellos que, en el desconocimiento o en la digestión de lo que explican los que tampoco saben de lo que hablan, piensen que en Catalunya la inquisición ahora se viste con cuatro barras y un burro orejudo. Lo que no puedo comprender y me repugna es escuchar a dirigentes populares falseando malintencionadamente la realidad, jugando con los sentimientos y quejándose de ser un partido residual. No es justo que Xavier Garcia Albiol promocione el anticatalanismo en los medios españoles como lo hace en cuanto le ponen un micrófono delante de su incendiaria boca.