CATASTROFISTAS VIP

Les aseguro que deseo escribir de las primarias demócratas, del debate de bodeguilla de los obispos o del odio cotidiano que rezuma Rajoy y otros a todo lo que tenga tintes catalanistas. Sin embargo, no puedo obviar que un grupo de banqueros VIP se sumen al catastrofismo objetivo. Ya no somos un grupo reducido de apocalípticos directivos que llevamos meses dando la murga con lo que se nos viene encima. Ahora, y por eso la cosa empieza a trascender, son los principales financieros del país, reunidos secretamente en Madrid, los que advierten del fin del mundo.

Según éstos, Moncloa ha dado la consigna de no trasladar la idea de crisis hasta pasado el 9 de marzo, pero, tal vez por ello, han filtrado el encuentro. Según se sabe, los banqueros más destacados de España dieron como válida que en breve, justo en el segundo trimestre del presente año, se empezarán a ejecutar impagados de forma masiva, en el Ibex quebrarán dos empresas y al menos cinco cajas muy conocidas acudirán al Fondo de Garantía de Depósitos del Banco de España por encontrarse en una situación insostenible. El resto de datos son consecuencias en marcha: destrucción de centenares de miles de empleos, que el fracaso económico español ya no depende de quien gane las elecciones y que no hay medidas de rescate para un sector totalmente noqueado como el inmobiliario.

Es difícil hablar de nada más. Lo grave de la situación convierte en minucias el resto de debates. Nacionalismos, lengua, obispos y canciones para Eurovisión serán preocupaciones para los postres, de momento deberemos estar pendientes de informaciones como las que ofrece la suiza UBS. Según ese banco, BBVA, Santander y Popular son valores a desechar urgentemente. Los analistas de la entidad suiza consideran que las cifras negativas de los bancos españoles se contagiarán durante todo el 2008 y 2009. Al mismo tiempo el gobierno intenta salvar el sector de la construcción y Solbes considera que es un error. El factor de riesgo sobre la operación de rescate sobre las principales promotoras españolas es enorme y más en un momento en el que las arcas del Estado empiezan a sufrir seriamente esa tendencia a reducir ingresos por falta de productividad e impuestos y a aumentar el gasto por el incremento de parados que deben cobrar el subsidio. A parte están los miles de millones que se están repartiendo a diario y que dilapidan de un modo irracional el futuro de un superávit que pronto parecerá ciencia ficción. Por cierto, el reparto indiscriminado y pueril lo hacen los dos principales partidos por igual.