DEBATES DE JUGUETE

Losdirectores de campaña del PP y del PSOE parecen salidos de una película de Buñuel.
Surrealismo o idiotez supina. Seguramente ninguna de las dos opciones son válidas
para calificar el ridículo espectáculo que supone la batalla de juguete alrededor de en que cadenas de televisión deben emitirse los debates dichosos entre Zapatero
y Rajoy. Es posible que la inteligencia se derrita con los focos y la gestión
interina de partido afecte en gran medida a la capacidad para ver de cerca el
mundo, pero pensar que nos vamos a tragar esta disputa como si fuera un hecho
trascendental es considerar a la gente como becerros pendientes de su catarsis
periódica. ¿Qué tendrá que ver el canal por el que se vea la señal unitaria que
se pretende emitir?
Si discutieran del presentador, del realizador, del
color del fondo o de aspectos formales comunicativos se podría entender, pero poner en
juego el maldito debate por culpa de en que canal lo emiten es patético. Una
muestra más del nivel de nuestros políticos, de la capacitación de nuestra
democracia y del papel que jugamos los ciudadanos en ese circo minúsculo y
pestilente. Aquí nuestras miserias buscando un canal televisivo y en Estados
Unidos, a los precandidatos ya no les quedan canales que visitar ni cadenas
donde debatir en común. El ejemplo de Clinton y Obama es paradigmático. Han
debatido una decena de veces durante las primarias
y siguen pendientes de
cualquier invitación a volverlo hacer.