ENVIDIO A LOS VASCOS

Euskaldunainnobasque2Ayer, en el palacio de congresos de Bilbao, el Palacio Euskalduna,
pudimos ver a cuatrocientos representantes de las principales empresas, de las
universidades, de los centros tecnológicos, de las patronales y de las
entidades sociales vascas. Se propusieron trabajar para transformar Euskadi,
para liderar la “segunda transformación vasca”. El club Innobasque
pretende mantener el actual nivel económico a través de convertir al
País Vasco en referencia mundial en innovación, liderando un proyecto
de intensa transformación, hasta el año 2030.

La puesta en escena fue curiosa.  Ocultos tras un telón opaco estaban los cuatro centenares de personas que representan lo más destacado de la economía y la empresa vasca. El telón se abrió y tras los murmullos, una ovación de dos minutos. Luego discursos, aurresku y pompas de jabón como espectáculo. La voluntad de los que intervinieron era la de demostrar que el club Innobasque era algo más que un encuentro institucional, sino que respondía a un criterio de avance y progreso. Los empresarios y emprendedores vascos no quieren acomodarse y saben que dejar de innovar es la manera más rápida para perder lo ganado hasta la fecha.

El objetivo es común y la sociedad civil vasca asume el compromiso sin contemplaciones. No hay bandos políticos y la voluntad es promover el desarrollo económico y social continuo. Aunque la iniciativa parte de un impulso de Ibarretxe no estamos hablando de ningún organismo público, sino de implicación social en el sentido más amplio del término. Todas las entidades financieras vascas, cuatrocientas importantes empresas, toda la comunidad universitaria, todos los centros de desarrollo e investigación, patronales, sindicatos y medios de comunicación empujan desde el mismo punto y en la misma dirección. Es la mejor manera de alcanzar el éxito y los objetivos.

¡Que sana envidia!, que diferencia con lo que pasa en Catalunya. Desunión, falta de estrategia, desarraigo y poco soporte y liderazgo para iniciativas de este tipo. Lo más parecido que hemos vivido fue aquella merienda en la que 896 personas nos pudimos quejar de que el Aeropuerto de El Prat no lo gestiona la Generalitat. Menuda idiotez, y menuda pérdida de tiempo. No sirvió para nada. La mayoría de entidades catalanas van por libre y se dedican a enjabonar a los políticos hagan lo que hagan. Poco espíritu crítico, pero menos sentido de empuje y sinergia. Ibarretxe tiene la voluntad de liderar ese movimiento socioeconómico. Montilla no parece que sea capaz de aunar nada similar y mucho menos ilusionar a nadie para llevarlo a cabo. Mientras que Innobasque es el nítido reflejo de la capacidad de coordinación entre la sociedad civil y los poderes públicos, los proyectos en ese sentido son anécdotas descoordinadas y poco ambiciosas en nuestra casa.

Innobasque tiene 2000 acciones concretas preparadas para 2008. La diferencia con Catalunya y su espíritu empieza a ser notable. Los vascos sufrieron su “primera transformación” a mediados de los noventa en medio de una profunda crisis que lograron superar. Ese impulso recuperó la industria y puso las bases para que nuevos sectores tecnológicos asumieran el papel predominante a fin de alcanzar el pleno empleo. Igualito que aquí o en la mayoría de territorios de España que dependen de un montón de ladrillos que ya nadie quiere comprar.

Catalunya se juega su supervivencia como nación próspera y admirable. Debemos afrontar el reto de pervivir en la excelencia. La innovación con valores en todos los ámbitos de la vida es la palanca para conseguirla. Ese proceso permitiría colocar a Catalunya, a sus empresas y a su gente, en el sentir global, en la escena europea, hasta lograr que cuando alguien hable de progreso y de innovación, tenga que hablar de los catalanes como pasara en el pasado. Sin embargo, y les felicito por ello, de momento lo que parece es que cuando eso suceda de quienes tendrán que hablar, es de los vascos.