LA COHERENCIA DE ERC

Que ERC se enfrente abiertamente al PSC en el tema del paso del AVE por el centro de Barcelona demuestra que la coherencia, aunque puntual, también puede ser un elemento de la acción política republicana. Si durante la votación de este mismo punto en el Ayuntamiento de Barcelona mantuvieron sus planteamientos junto a populares y convergentes, no parece lógico que ahora debieran hacer lo contrario. La verdad es que  la dirección de Esquerra vive en la dinámica de oposición a los socialistas en todo lo concerniente al tren de alta velocidad. Ya lo hicieron con la petición de reprobación de Maleni anteriormente.

En su defensa, el gobierno de Montilla ha procurado acusarles de cambiar de opinión. Esperar que todo el mundo pueda cambiar de parecer menos un partido políticos es poco más que insultar a la inteligencia y al buen gusto. Recordemos que los socialistas tienen experiencia en el cambio de ideario político y de hecho ese es un valor y no un defecto. Lo fue cuando lo hicieron ellos y lo es ahora.

No obstante, en mi caso no veo que pasar rozando los cimientos de la Sagrada Familia en una obra de transporte público subterráneo sea un problema excepcional. En los países más avanzados del mundo es una práctica habitual. En Paris no existe ningún impedimento práctico en el desarrollo de las infraestructuras metropolitanas por ejemplo. La capital francesa es un queso de gruyere y sus trenes pasan por debajo de centenares de edificios históricos. Espero y confío en la tecnología, pero también reconozco que la presión impuesta en estos últimos tiempos, por los sucesos que acompañan últimamente las obras en Catalunya, pueden hacer muy difícil la ejecución final. El recuerdo del Carmelo y de Bellvitge pesan y pesarán sobre las decisiones políticas y técnicas durante todo el proceso.

Pero si dejamos esa arista interesada del tema y nos centramos en la vertiente más política, aparece lo que me preocupa realmente. El objeto de mi preocupación no es si el tren pasa por debajo o a doscientos metros de altura, lo desesperante y lo que se convierte en una tragedia nacional para los que nos creemos eso de la descentralización es que el Parlament de Catalunya vote mayoritariamente en contra de un trazado viario por el centro de Barcelona y no sirva para nada. El valor de esa disposición aprobada en sesión plenaria es el mismo que tiene el papel higiénico con el que se limpian el culo sus señorías.