TRICHET TIENE RAZÓN

TrichetAlgunos expertos defienden que Trichet bajará los tipos de interés en breve. Ayer, él mismo, dejó claro que no. Después de saludar a amigos, colegas y ex compañeros de facultad, metragué, twitteando, la conferencia del presidente del Banco Central
Europeo
en la torre Banc Sabadell (antigua torre Atlántico). Bajo el
título “Globalización y política monetaria”, e invitado por el grupo de
investigación de la Barcelona Graduate School of Economics, el bueno de
Trichet aseguró que los tipos ni subirían ni bajarían del 4% para
garantizar que el repunte inflacionista no suscite un incremento mayor
aún. En enero el índice europeo se sitúa en el 3,2%, es decir 1,2% por
encima del compromiso objetivo para Europa.

El acto estuvo bien en general, aunque podría haberse ahorrado la conferencia y haber basado su intervención a las respuestas que dio a los académicos asistentes y a la prensa ávida de titulares. “Haremos lo que nos toca, no lo que nos piden” en un inglés muy fácil de seguir, pretendió sentenciar que tiene claro sus funciones y responsabilidades y éstas no pasan por hacer caso de las peticiones de nadie.

Siento ser de los que pensamos que Trichet está en lo cierto. Hace lo correcto como demuestran los quince millones de empleos que Europa ha creado mientras controlaba la inflación. Considero que no hay ninguna contradicción entre crecimiento económico y control de los precios. Cómo dijo él, hay que ser didácticos y mostrar a la opinión pública el peligro que supone un descontrol de la inflación.

Bernanke ha optado por la solución menos polémica: bajada de tipos y así quitarles la patata caliente al mundo financiero. De momento salva el escollo, pero sólo retrasa el obligatorio pinchazo de la burbuja. Esa política de bajada del precio del dinero no es efectiva a medio y largo plazo. Por ejemplo, en economías extremadamente consumistas como la nuestra, a medida que aumenta la inflación, se reduce exponencialmente la productividad. El dinero de costo reducido no favorece la inversión ni el crecimiento ordenado, sino la especulación y el acoso a los precios. Tanto Trichet como los presidentes de otros bancos centrales, como Suecia o Australia, están acertando con su política de estabilidad de tipos.

Al salir de la conferencia, haciendo una cervecita, un economista catalán muy mediático me decía que era un error no bajar los tipos porque España y Europa se están descabalgando del gran consumo y el crecimiento está amenazado por esa falta de movimiento en los mercados. No estoy de acuerdo. En primero de carrera te explican que la inflación es el índice subyacente que mejor indica la estabilidad de una economía y permite la confianza empresarial por ejemplo. Aunque cueste algún disgusto hipotecario y porcentajes sobre el consumo en general, es preciso que la inflación no afecte a la economía para que no sea nociva sobre todos los públicos a medio o largo plazo. Digamos que la que se nos viene encima, que no es culpa de una política de tipos europea sino de nuestra mala cabeza, va a ser un gigantesco mal menor.

Debemos asumir nuestros pecados. Uno de los factores que inciden en mayor medida en que la economía española esté en situación de alarma, es el largo período de tipos bajos sumado a un planteamiento económico y vital de muy corto plazo con el que hemos destrozado el sistema.