ABSTENCION COMO ESTRATEGIA

26_02_2008_0022066001204022Que los partidos políticos no tienen ninguna intención de aumentar la participación es una evidencia. Tan clara como que a algunos les favorece más esa desidia social que a otros. Los aparatos de partido se esfuerzan conscientemente, y buscan a través de sistemas complejos de propaganda electoral, la abstención masiva. Responde a una estrategia de marketing político y racionalidad estadística.

En las sociedades bienservidas y triponas como la nuestra los
votantes de centroizquierda y centroderecha se reparten
proporcionalmente de un modo muy similar. Las opciones de que un
socialista vote a un candidato popular o un votante popular lo haga por
uno socialista son escasas. Lo mismo pasa en el ámbito nacionalista.

Lo que hace que un partido gane o pierda las elecciones no tiene relación directa con la capacidad de hacer cambiar el voto a la gente, sino con lograr que los votantes de tu contrincante ni se muevan de casa. Por ese motivo, durante la campaña, los partidos se pasan el día criticando al contrario con el único objetivo de desmotivar a su electorado y no tanto en intentar captar votos nuevos. Es más fácil desmotivar al contrario que motivar al propio. Si persisten en esa estrategia, al final no va a votar nadie. La abstención es un gusano que mordisquea la esencia de la democracia y que engorda asquerosamente a expensas de oligarquías inútiles. A través de descalificaciones mutuas, tratan de cristalizar el descontento social, pensando que la crispación y el insulto les resultarán políticamente rentables.

Durante esta campaña, el campeón de esta práctica está siendo el Partido Popular. Admiten que hay crispación y se apresuran a culpar a los contrarios de ello. Buscan descaradamente desmotivar al votante del PSOE a costa del porcentaje de participación final. Su base de votantes es extremadamente fiel y predispuesta y saben que el Talón de Aquiles de los socialistas es una hipotética desmovilización de un grupo amplio de su electorado más centrado y abúlico.

La crispación es un elemento artificial de la política que resulta muy nociva por el tono de agresión constante que desacredita la función pública y por la barrera al dialogo que representa esa actitud y que impide las sinergias entre partidos para acordar políticas de Estado.

Los estrategas del PP han convertido en un arte esa práctica, auque no contaban, o no lo creían realmente, con un nuevo elemento: los blogs y la web 2.0, un sistema de relación social capaz de establecer tendencias y criterios por encima de los discurseos y el griterío habitual en las inmediaciones de la política de siempre.

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