CENTRO DERECHA EXTREMA

Entramos en tiempo de moderación. El PP, camino del cónclave que ha convocado Rajoy para junio, espera modelar una nueva imagen de cara a poder afrontar las elecciones de 2012 con garantías de ganarlas. En primer lugar pretenden hacerlo tachando nombres destacados del sector más duro. Zaplana, Acebes y todo lo que huela a Aznar corre peligro. Por otro lado, caras de prestigio centrista se incorporarán a la primera línea del debate nacional. Camps encabezará el grupo de renovadores que Rajoy espera poder incorporar en su nueva ejecutiva. Sin embargo, la esquizoide dinámica del Partido Popular en su conjunto no deja de sorprenderme. Rajoy no es un candidato nuevo que ha perdido dos comicios y espera poder ganar el tercero, sino que es de la vieja guardia de Jose Maria Aznar, un exministro quemado en su día por decisiones y sucesos que ahora no toca analizar. Quiero decir que Rajoy no puede encabezar la renovación siendo él quien representa la peor fase del pasado popular, aquella en la que, siendo ministro, se sucedieron los despropósitos políticos.

Algo parecido pasa con el presidente de la Comunidad Valenciana.
Resulta que la cara de la moderación que propondrá con toda seguridad
la ejecutiva durante el próximo congreso, es un tipo cuyos actos y
opiniones lo aleja del centro político de manera destacada. Un
catalanófobo consagrado no puede ser quien adopte un nuevo mensaje
integrador y respetuoso con las naciones históricas que componen el
Estado Español. Parecido a lo que pasa en Catalunya. Sirera tiene en
frente y de cara a la familia Fernandez Díaz al completo. La renovación
en Urgell dicen que pasa por Alberto Fernandez Díaz. Lo conozco bien y
es un currante de los buenos, pero no es moderado, ni catalanista y
mucho menos capaz de renovar el mensaje del PP. Confío en la capacidad
camaleónica de Sirera de cambiar su discurso según el viento que sople.

Una renovación liderada por el hipotéticamente moderado Gallardón es
otra quimera. Las formas no son el fondo, y si bien hay personas en su
equipo dignas de ingresar en la dirección popular casi mejor que monten
un partido de centro y respetuoso con las diferencias que intentar
cambiar un macroproyecto que ahora mismo engloba desde la ultraderecha
hasta el centro retorcido. Los nombres en los que apuesto mi confianza
a fin de modular un partido de centro o en su deriva un PP liberal y
moderno, son Pedro Calvo, el colaborador del alcalde de Madrid
Villanueva y un magnífico popular de Castelldefels: José Luis Ayllón.

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