CORONEL TAPIOCCA PREMAMA

Ayer por la tarde, paseando por la Feria de la Ascensión de Granollers, estuve charlando con un concejal socialista amigo de la familia. A parte de criticar la situación excepcionalmente mala de la feria de muestras en cuestión y de coincidir que un puente como el del primero de mayo no ayuda demasiado a que pueda ser un éxito, hablamos de otras cosas mientras tomábamos unas cervezas. El tema recurrente fue la ministra Chacón. Los que la conocen, incluido mi contertuliano de ayer, afirman que se sorprendieron por su nombramiento de Ministra de Defensa, pero todos coinciden que lo hará bien. Sin embargo, la duda se cierne en ¿Por qué ha sido nombrada? ¿Existe alguna estrategia detrás de ese nombramiento? ¿Es un cargo intermedio hacia otras responsabilidades? ¿A que puede aspirar Carmen Chacón después de esto? ¿Será la sustituta de Montilla o de Zapatero?

La nueva ministra deberá lidiar asuntos ásperos como el desarrollo de la Ley de la Carrera Militar con la que para hacerse oficial no hará falta pasar una oposición, la selectividad y las pruebas físicas serán suficientes. A partir de ahí los cadetes cursarán grado universitario equiparable y un año más de formación militar.  Otro asunto será la polémica integración para reestructurar los recursos humanos del Ejército. El tema financiación será otro problema recurrente en el que, alguien que siempre mostró un cierto rechazo al teorema militar, no tendrá fácil justificar según que gastos.

Pero lo que importa realmente es el motivo fundamental que se esconde tras su nombramiento. Para ello debemos observar su biografía reciente. Una historia que nace en el momento que Zapatero decide convertirla en un personaje a partir de inyección de espacio público hasta llegar a ser la número uno en la lista de la capital de Catalunya en las Generales. Al ser una candidata poco conocida en Barcelona la hacen ministra, cosa que luce más que vicepresidenta del Congreso de los Diputados. El Presidente la nombra ministra de Vivienda y le permite, junto a él, lanzar un paquete de medidas a nueve meses de las elecciones que jamás se llevaron a cabo. Lo hace en la escalinata de Moncloa con todos los honores y bajo un halo de mujer de Estado que asustaba.

Estoy convencido que se está construyendo a una candidata para el futuro. No tengo claro para que ámbito pero dudo que sea para presidir la Generalitat. Su perfil se está estructurando en Madrid y, si su handicap es ser catalana, a medida que su acento se difumina adquiere más elementos que la conforman como futurible.

¿Que le falta a Chacón para ser una candidata a la Presidencia del Gobierno en el futuro? Obviamente su falta de perfil de autoridad y sobretodo de patriotismo juegan en contra. ¿Dónde se puede eliminar ese prejuicio? Por supuesto que en la fábrica de testosterona: el Ejército. La iluminación e inyección de patria española que concede el Ministerio de Defensa es un elemento clave para entender esta deriva extraña de Carmen Chacón.

Chacón deberá mantener ese vuelo a dos metros de altura que su figura propone, permanecer a una distancia prudente del barrizal militar y seguir proponiendo la imagen de que el Ejército es una especie de Cruz Roja con vestuario de camuflaje, con tías y tíos fantásticos haciendo el bien por el mundo. Lo tiene crudo, pues el lugar del mundo con más militares españoles del mundo es España, y aquí no encontrará, ni cámaras, ni el glamour de vestirse de Coronel Tapiocca Premamá en Afganistán, Líbano o Kosovo.