ME TILDARON DE AGORERO

La facturación conjunta de Realia, Metrovacesa, Vallehermoso, Acciona Inmobiliaria, Martinsa-Fadesa, Reyal Urbis y Parquesol descendió un 32,9% entre enero y marzo. Son datos malos pero que parecerán una maravilla en un futuro próximo. En este descenso no tienen impacto alguno las preventas del trimestre, dado que la cifra de negocio de las compañías sólo contabilizan las entregas y escrituras de pisos cerradas en el periodo y, por lo tanto, vendidos con anterioridad. Es decir, este descenso es el resultado del impacto de la desaceleración de 2007, pero nada tiene que ver con el hostión que se están dando la economía en este 2008. En 2009 o antes, en la presentación de los resultados del tercer o cuarto trimestre, los números darán miedo puesto que por esos días, estas entidades tendrán poco de lo que desprenderse. Tengamos en cuenta que algunas cuentas de explotación se están salvando por la venta de activos o con la gestión de un suelo que luego no podrán utilizar.

No todas las empresas del sector pueden entrar en un mismo saco.
Algunas apuestan por invertir en otras empresas y diversificar la
presión corporativa, otras promueven en países emergentes y otras pocas
apuestan por entrar en una dinámica comercial en el territorio de las
nuevas tecnologías. Creo que es importante saber que, las compañías
“brick & mortgage” que apuestan por las redes sociales, la
transparencia global y la socialización de sus productos preparan el
escenario inmediato desde una óptica más inteligente que sus
competidores. Se verá, pero la tormenta será para todos. Algunos se
salvarán con muchas bajas en sus filas y otros sencillamente
desaparecerán o vivirán la peor de las humillaciones.

No me parece serio decir, con respecto a la herramienta de medición
interanual, que los descensos, tanto de preventas como de facturación,
“derivan de comparar los tres primeros meses de este año con el primer
trimestre de 2007, dado que aún estaba lejos el estallido de la crisis
de las hipotecas subprime de Estados Unidos, detonante de la actual
situación”. Considero una falta de rigor no atender a una caída
“oficial” del crecimiento como factor evidente de la crisis. Del 0,4%
del Banco de España hemos pasado a un 0,3% según el Instituto de
Estadística. Es un dato adelantado, es decir, aun está por analizar al
detalle y todavía faltan por incorporar los recesos de productividad no
aportada por impuestos. Puede ser que “oficialmente” el crecimiento
entre enero y marzo aun sea más miserable. Sigo pensando que estamos
creciendo en negativo.

Sin embargo, si no crecemos en negativo poco nos falta. La popular recesión está a la vuelta de la esquina. Sepamos porque: si se
tiene en consideración el crecimiento del primer trimestre de 2007,
éste se situó en el 1%, el segundo bajó al 0,9%, el tercero se hundió
en el 0,7% y el último trimestre de 2007, la economía española creció
un 0,8%. Es decir, que a medida que el año avanzaba el crecimiento
trimestral zigzagueaba pero siempre por debajo del primer trimestre. Lo
de las subprime poco o nada tuvo que ver, puesto que ante la explosión
de agosto, el último tramo del año aun fue casi tan productivo como el
segundo
, mucho antes de la crisis norteamericana. Entonces, si tenemos
en cuenta que este 0,3% “oficial adelantado” es el mejor de los
resultados trimestrales que tendremos previsiblemente, ¿que
crecimientos podemos esperar para el resto del año? Un segundo
trimestre rondando el 0,1% oficial y un segundo semestre negativo
podrían convertir el 2008 en un agujero para ratas y 2009 en un
cementerio empresarial plagado de conflictos sociales motivados por una
escasez de empleo y oportunidades.

En esta tesitura estamos y parece una tomadura de pelo que Zapatero
continúe hablando de coyuntura y no de estructura
, remarcando que en
términos interanuales estamos cojonudamente y se aparte de los
analistas, incluso los de su propio partido, que hablan de crisis en
mayúsculas. A una crisis como esta no se llega por anunciación divina,
ni en cinco minutos, sino que a un crecimiento cada vez menos
optimista, se desemboca poco a poco. Es preciso dejar de minimizar el
choque de trenes por un interés incomprensible. Incluso Solbes admite
que las cosas son peores de lo esperado. Parece un insulto a la
inteligencia que ahora el vicepresidente económico hable de que
Disneylandia ha cerrado por falta de ilusos.

Me tacharon de catastrofista, antipatriota, agorero, apocalíptico y
cosas mucho más hermosas, pero si miramos lo que dije en 2005 o 2006
parezco optimista comparado con la situación actual
y venidera. Deben
acabarse los eufemismos. Debemos hablar claro a la gente. Temo que en
un ejercicio de expresión keynesiana o de delirio patriótico, el
ejecutivo decida apretar el botón fiscal y entonces a tomar viento todo
durante décadas. Miedo me dan.

Pero el discurso sigue siendo el de aquí no pasa nada y lo que pase
será temporalmente breve. Ni desaceleración transitoria ni gaitas,
crisis de las gordas y con todos sus ropajes
. La destrucción de empleo
es de las de primera división y la falta de credibilidad económica del
gobierno es similar a la que tienen los hijos de Pajares para hacerse
cargo de su padre. Y lo peor está por llegar. La crisis, como tal, aun
no ha empezado
. Estamos en la periferia del conflicto. Ahora sabemos
que ya no se puede evitar, como mucho suavizar el impacto. Para
amortiguar el golpe, el Gobierno debería de empezar a establecer
medidas reales y concretas, dejarse de contar lo que todos sabemos y
volcarse por lograr la confianza de los agentes económicos y de los
consumidores, que difícilmente se logrará con la cara de tabique
prefabricado que ponen cuando toca hablar de la crisis y afrontarla
como hombres (y mujeres) que son.

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