FREDDIE MAC Y FANNIE MAE

Vivimos una crisis financiera de ámbito global. Esto no es nada nuevo, parece incluso una obviedad pueril. Intervenciones en bancos daneses, británicos y problemas serios de los bancos suizos son síntomas de que las cosas se están deteriorando hasta límites destacables. Los títulos de las dos principales firmas hipotecarias de Estados Unidos, Freddie Mac y Fannie Mae, se hundieron un 41,88% y 36,45% en la apertura de la Bolsa de Nueva York, después de que The New York Times publicara hace un par de semanas que el ejecutivo de EEUU podría hacerse cargo de ambas entidades por sus problemas de solvencia.

Pero, ¿que son Freddie Mac y Fannie Mae? En el 1938, tras la crisis de los años 30, los financieros norteamericanos pensaron en el modo de salir de ella lo más rápido posible era vendiendo pisos. En aquel momento todo el mundo vivía de alquiler porque no había casi hipotecas. Y no las había por tres razones: miedo de las entidades bancarias a que no les devolvieran el dinero, temor a una subida de tipos y el enorme riesgo que suponía financiar a corto plazo préstamos de largo plazo. En aquel entonces, esos tres elementos juntos fueron un cocktail que restringió el crédito. Fue entonces que desde el propio impulso gubernamental se creó un tipo entidad que hizo de intermediario entre cajas y usuarios. Tomaban las hipotecas que nadie quería dar a un cliente final y se las vendían a Fannie Mae, con la garantía de que estaban respaldadas por fondos federales. Esto provocó un auge en la venta de propiedades y salió tan bien que tres décadas después se privatizó y en los años 70 nació otra similar llamada Freddie Mac.

Pero volvamos a nuestros días. Cuando nombramos estas dos financieras, no estamos hablando de dos entidades especuladoras históricamente, sino que hablamos de dos grupos con un perfil social que ayudaban al acceso económico a los más desfavorecidos. Eso es lo grave, lo importante. Actualmente el opaco sistema bancario internacional y americano no es capaz de mostrarse transparente y trasladar informaciones serenas acerca del estado real de las hipotecas subprime, de los paquetes que las garantizaban o en su defecto de los balances de situación de los fondos de estas cajas sociales que no se componen de hipotecas basura, que nadie se lleve a engaño. Nadie sabe nada y nadie quiere esos créditos retorcidos. La situación actual de esas entidades sociales se ha complicado incluso con el apoyo federal, pues sus hipotecas, sin ser subprime valen mucho menos de lo que tienen referenciado y eso es lo único que ha trascendido. Las directrices de los altos cargos financieros son muy claras al otro lado del Atlántico: si EUA no ataca este asunto, la restricción de crédito allí será total y en menos de seis meses se trasladará aquí. La escasez de financiación que viven nuestros empresarios actualmente en España por ejemplo, será una broma infantil comparada con lo que se nos podría plantar en breve.

La conclusión a este lado del planeta es que Trichet la ha cagado. Cómo se necesita dinero líquido, y el principal problema actual no es la inflación sino el crecimiento económico de la eurozona que se está estancando, el hecho de que se restrinja el crédito subiendo los tipos, reduce las opciones de crecer. Por cierto, la bolsa empieza a reflejar esta situación de forma alarmante. Y algo que es preciso entender y que debemos tener claro es que la inflación aumenta por las expectativas no cubiertas en las ventas previstas y se encarece el sistema por culpa del círculo vicioso del requerimiento de capital. Esto que pronto pasará en Europa, en España ya lo tenemos instalado y poco o nada tiene que ver el tema del crudo que ya ha dejado de influir en el subyacente.

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