TOMADURA DE PELO

Los precios de los carburantes en las estaciones de servicio han comenzado a bajar. Las petroleras aplican a los postes de las estaciones de servicio el descenso de costes de producción aparente. Curiosamente el precio del barril ha caído alrededor de un 14%, aunque lo que de momento le ha llegado al consumidor es mucho menos. Cabe señalar que el mercado internacional de crudo funciona en gestión semestral por lo que lo que ahora se compra no radica en precio hasta dentro de medio año aproximadamente por mucho que nos vendan lo contrario. Sirve para falsear importes y costes. Otro motivo parte de la reducción de consumo aunque de momento no es significativo, pero ya lo será.

A parte de que a corto plazo este descenso del coste final de los carburantes redundará en la moderación del IPC nominal pero no del subyacente, también servirá para esconder la tomadura de pelo que supone todo este juego macabro de los precios energéticos y sus aplicativos en materia de producto final. Por ejemplo, sabemos que los motivos por los que el petróleo subía desesperadamente hasta hace pocos días son tres: una demanda creciente, una oferta estancada y una depreciación del dólar importante. En las tres causas principales no incorporo normalmente la especulación porque, al contrario de lo que se cree, es en el descenso de los precios del crudo cuando se debe detectar esa posibilidad.

En mi opinión, el principal factor es el tema de divisa de gestión internacional y el absurdo interés de Trichet por encarecer el cambio respecto al Euro. Cada vez que el Banco Central Europeo mantiene o sube los tipos hace más atractiva la moneda europea y deprecia el dólar. De este modo encarece el coeficiente de producción y venta del crudo en origen y en consecuencia encarece todo lo dependiente, finalmente sube la inflación. ¿A que parece absurdo? Lo es.

Volvamos a lo dicho. Sabemos que el principal motivo que influye en el aumento de precio del barril es la depreciación global del dólar. Si hace un año se precisaban 70 dólares para pagar 160 litros de petróleo, ahora, esos mismos 70 dólares tienen un valor mucho menor, hoy esos 70 dólares valen unos 46 en el ámbito del valor absoluto interdivisa, por lo que para pagar los 70 que cuestan realmente, ahora se precisan 104 dólares o más para equiparar valores, producciones y divisa de cambio. Sin embargo este hecho no explica los descensos de precio. Y no los explica porque en la reducción del precio final aparecen factores que no responden a ninguna lógica económica ni nada que se le parezca. Las rebajas actúan bajo estrategias puramente cosméticas. Cualquier descenso lleva consigo un bastonazo entre las piernas. Al tiempo.

Queda un halo de esperanza no obstante. Cuando todo el mundo decía que el barril no llegaría a 100 dólares estando a 70, sucedió lo contrario básicamente porque el mercado suele responder a largo plazo de un modo distinto a la opinión general. Ahora todos dicen que el barril llegará a 200 en un año. Si se cumple esa máxima de Gherwych el petróleo se estancará alrededor de los 120 o 125 dólares. Me parece una opción razonable pero me temo que hasta finales de 2010 el tema del oro negro actuará como barrera al crecimiento de un modo genérico y adelantará una crisis sistémica sin precedentes a nivel global.

Y quisiera dejarles con un juego macabro de un lector de este blog, don Adolfo Medrano: en el año 2005, un dólar equivalía a 1,20 euros y el barril de petróleo en dólares estaba en 60 billetes verdes. Podemos resolver que en el año 2005 un barril costaba por tanto 72 Euros. En ese año el precio de gasolina en el surtidor para un españolito era de 0,82 Euros. Ahora vamos al año 2008. Un dólar equivale a 0,64 Euros y el precio del barril lo tomaremos en 120 dólares aproximadamente. El coste en Euros por tanto ser 76,80, pero el precio de gasolina en el surtidor final es de 1,34 euros. La paradoja es simple, ¿cómo puede ser que en ocho años el precio del barril sólo subiera un paupérrimo 3% y el coste final para su consumo haya subido más de un 65%?

Es evidente que los factores de extracción y depreciación del dólar no explican el incremento tal y como defiendo pero en el descenso si. Fijaros como ahora que va a descender el precio final entre un 15 y un 20% hasta final de año, el aspecto moneda será fundamental y no tanto el especulativo por oferta y demanda. No obstante los caminos del Señor son inescrutables o por lo menos lo parecen. Parece que  en nuestra sociedad tiene más importancia el creer que el conocer.

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