UN AÑO DESPUES

Se ha cumplido un añito de aquel agosto en el que medio mundo aprendió que había un tipo de hipoteca llamado subprime. Durante los primeros meses se debatió mucho acerca del alcance real de aquella crisis de origen americano. Algunos sostuvieron que el problema se quedaría controlado en el sistema financiero y otros defendimos que el síndrome se extendería por todo el complejo económico del planeta. El tiempo dio la razón a los que pensábamos que el parón económico que se produciría por la falta de confianza interbancaria y la escasez de liquidez repercutiría en múltiples escenarios de especulación poco saludables. Lo que no tuvimos en cuenta fue que la inoculación del veneno también alcanzaría a los emergentes. ¿Recordamos que ha pasado desde entonces?

  1. Al principio los impagos de las hipotecas basura aumentan hasta niveles
    muy preocupantes en USA entre las familias con menos recursos.
  2. Durante años los tipos de interés bajos crearon un escenario falaz y
    perverso. Los ciudadanos pedían dinero y los bancos lo daban sin
    demasiados miramientos. No es el momento de recordar los excesos pero
    hubo concesiones hipotecarias que no se aguantaban ni vistos del
    reverso. Hubo un tipo de crédito calificado de nodoc que es de
    vergüenza ajena.
  3. Las 17 subidas de tipos de la Reserva Federal puso la tasa de impagos en este tipo de producto en el 14 por ciento.
  4. La crisis estalló cuando su veneno ya estaba en el sistema. Las
    entidades financieras de inversión que no habían revisado sus carteras
    estaban a punto de descubrir el problema. Tenían en sus productos
    paquetes compuestos de deudas de diversa calidad.
  5. Las de menor solvencia habían sido compensados con los buenos, pero con
    el aumento de insolvencia saltó la alarma y cualquier paquete que
    tuviera un mínimo activo subprime quedó en cuarentena.
  6. Nadie los quería, eran innegociables y se convirtieron en inmensas bolas de garantías financieras inservibles.
  7. Los fondos que basaban sus inversiones en inversiones sofisticadas
    compuestas de paquetes mixtos como Bear Stearn quiebran. Otros se
    saldan con pérdidas nunca vistas hasta la fecha.
  8. Las entidades bancarias tradicionales se infectan poco después por
    culpa de que gran parte de sus inversiones estaban en productos
    subprime, de manera que entran en pérdidas.
  9. Algunos bancos alemanes y suizos se tambalean. La falta de
    transparencia entre las entidades provoca una falta de confianza que
    desemboca en la restricción de crédito para clientes y en la fractura
    de su principal modelo de negocio. La retirada de dinero masivo mostró
    la debilidad de algún banco británico por ejemplo.
  10. A partir de este punto, el cauce por el que se establece los criterios
    de disposición de crédito se tensiona y en consecuencia algunos
    elementos que dictaminan el modelo de cambio como el famoso euribor.
  11. Se cierra el grifo a nuevas hipotecas y se encarecen las existentes. El
    primer sector que sufre las consecuencias es el inmobiliario.
  12. A continuación la avería del motor económico genera desconcierto en otros.
  13. El consumo cae y el paro aumenta. En otras palabras podemos asegurar
    que la crisis que emergió de unas hipotecas basura ya está en la calle
    de cualquier ciudad europea, especialmente española.
  14. A medida que las noticias sobre quiebras, suspensiones de pagos y
    cifras macroeconómicas que denotan lo que se negaba hasta hace pocos
    meses, el efecto riqueza se va viendo mermado, en la bolsa que cae un
    25 por ciento de media y en la capacidad de endeudamiento industrial.
  15. Finalmente, y sólo un año después, la esperanza de que esa crisis no fuera sistémica se va desvaneciendo.

Es probable que la crisis subprime sea un síntoma y no una enfermedad.
Si hubiera sido un síntoma, la fuerza de países emergentes como China o
Rusia y las inyecciones de liquidez de los bancos centrales debieran
haber servido para salir del hoyo. Sin embargo la realidad está siendo
más siniestra. La caída del consumo en Europa y sobretodo en USA ha
provocado que la venta de materias primas de esos emergentes se reduzca
y sus mercados de inversión estén perdiendo en algunos casos casi la
mitad de su valor. Debemos pensar que aun queda mucha mierda subprime por remover.