LEHMAN BROTHERS GAME OVER

Por diversos asuntos me ha sido imposible actualizar mi blog en la medida que me hubiera gustado. A partir de hoy vuelvo a la periodicidad habitual que rondará los 4 o 5 artículos semanales. Agradezco a los lectores que habéis mantenido vivo el debate a diario en el territorio de los comentarios. Hoy tenía previsto empezar con una reflexión sobre el otoño que se aproxima y sobre la tormenta perfecta que acecha a nuestro país, sin embargo, la que era previsible quiebra de Lehman Brothers y que se ha materializado hoy mismo, ha encendido otras alarmas que parecen mucho más destacables. A la economía doméstica española le pasará lo que le tenga que pasar, pero a la del principal motor del mundo hay que prestarle una atención mucho más intensa. El cambio sistémico, la crisis estructural que vive este planeta se refleja con claridad en esos fotogramas. Digerir como en un espacio breve de tiempo los tercero, cuarto y quinto mayores bancos de inversión de los EUA han quebrado no es sencillo. Si sumamos otras fisuras en el sistema como el caso de las hipotecaria semipúblicas de Freddie Mac y Fannie Mae, la fractura de los bancos minoristas como Countrywide Financial o Indymac o el fin de ciclo en la mayor aseguradora del mundo AIG rozando la bancarrota, la merienda no parece divertida.

Escribo esto mientras leo que hay rumores de que la Reserva Federal
podría bajar los tipos por sorpresa. Obviamente no será sorpresa pero,
a diferencia de lo que se pudiera pensar, esto va a entorpecer mucho
cualquier iniciativa de salida a la crisis. Además son muy malas
noticias para Trichet, para los europeos y muy buenas para los
petroleros. La manera de trasladar sus problemas a Europa por parte de
los americanos debería estudiarse en la Universidad. Son capaces de
simular una salida con rebajas de tipos, cuando en realidad lo que
están haciendo es devaluar el dólar e inyectándonos sus problemas en
vena a cada uno de los europeos a medio plazo.

Está claro que la crisis subprime no ha provocado ningún ajuste como
auguraban algunos economistas genéticamente optimistas. El factor de
las hipotecas basura fue un síntoma más que un efecto. El sistema
financiero americano y por defecto el de medio planeta se está
desmoronando. Sorprende que las quiebras del sistema financiero se
acepten con tanta naturalidad, que sus graves consecuencias en la
economía se admitan como un resfriado del sistema. La bancarrota de
entidades tan importantes no son enfermedades pasajeras del sistema,
son elementos evidentes de que la puerta de un cambio estructural está
abierta de par en par.

Tengo experiencia en mercados y en lo que eso conlleva. Conozco la
historia de los mismos y sus repercusiones durante todo el siglo
pasado. Hablo con expertos, con los más viejos del lugar que dirían, y
ninguno se atreve a decir que esta crisis no vaya a ser la más profunda
y grave desde los años veinte.

Que Lehman quiebre, que sus acólitos lo hayan hecho ya, tiene un valor
simbólico tremendo. Resulta que ya nadie es capaz de salvarla. El banco
se mete en un lío y el papa Estado le ha girado la cara. Ya nada
volverá a ser igual, es momento de que el sistema financiero mundial
revise su credibilidad y situación o el virus se propagará en los
próximos tres o cuatro años. No hay nada más agresivamente negativo que
la falta de conciencia sumada a una credibilidad inexistente. Cuando el
sistema se hace añicos, la prudencia es uno de sus peores enemigos,
nadie hace nada y poco a poco se paraliza toda la estructura. Eso es lo
que pasará a lo largo de la década siguiente, esa crisis financiera se
traduzca en una crisis económica global que afectará a la economía real
de los ciudadanos y el cambio de sistema será la única escapatoria.
Cabe decir que los cambios afectan a todos pero de modo distinto. Lo
único general será que el mundo descubrirá en breve que es más pobre,
todos somos más pobres de lo que pensábamos. Eso es en resumen la
verdad y el ejercicio en el que deberemos movernos.

No obstante, en el momento que escribo este post, Lehman aun está a
tiempo de salvarse. Hasta medio día hora española puede ser rescatada
por la FED o por algún banco o fondo soberano. Lo dudo, pero hay que
decirlo.