LOS ECONOMISTICOS

22_09_2008_0864154001222104Bueno, lo peor ya ha pasado. Por fin el mundo empieza a saber que la cosa está muy jodida. Ha pasado la época de los agoreros, de los tuercevidas, los burbujistas, los pesimistas y los economísticos, ahora resulta que ante nosotros se planta la mayor crisis financiera, bursátil y económica de los últimos ochenta años y muchos de los que se lanzaban a la yugular por  advertir un desastre que ellos no veían, son tertulianos de segunda hablando de una crisis que desconocen y de unas soluciones que son de parvulario. Pero como siempre, es lo que hay. No importa. Aun hay quien dice que el problema es americano y tiene que ver con las hipotecas subprime. Es para empezar a reír y no parar hasta Navidad. El problema ya sabemos que es otro y el hecho de que aparece con los paquetes sofisticados de deuda es una casualidad como podría haber florecido a expensas de la gestión de bonos asegurados en Rusia por ejemplo. El asunto es sistémico, es un agujero estructural en el sistema financiero en primer lugar y de síntesis económica en segundo.

Ayer el Dow Jones sufrió la mayor caída de su historia. Que un mercado como el de Wall Street pierda un 7%, con su enorme volumen, es un desastre de repercusiones bíblicas. Hoy el Nikkei ha rozado dos veces el cierre técnico aunque al final estoy seguro que se recuperará y sus perdidas serán mínimas (Japón tiene patrones de comportamiento muy particulares y sofisticados) y, en el momento que escribo esto, las bolsas europeas están a dos horas de abrir.

Durante toda la noche centenares de agentes de cambio han estado preparando carteras, posiciones de salida por órdenes y entrada en divisas, oro y deuda alemana. He recibido decenas de correos de responsables de inversión que llevan toda la madrugada preparando colchones en sus activos. Es posible que surtan efecto, pero solo será temporal, el Ibex, por poner un mercado, acabará en 9000, dicho está en este blog hace un año. Algunos dijeron que era una historia inviable bajar de 16000 a 11000 y eso ya lo hemos masticado con gusto.

Pero para cuentos surrealistas me quedo con los que explican que sólo es la bolsa la que refleja instintivamente lo que pasa en los EUA, que la economía real no vivirá esa situación, que la epidermis de nuestro sistema financiero europeo y español vivirán en una especie de paraíso para europeos creado por Dios todopoderoso y Trichet. Bueno, tal vez si nos suministramos altas dosis de ácido lisérgico en tubo y sin medir la dosis óptima, podamos eludir el asunto, pero los que pasamos de drogas sintéticas y de escondernos en momentos duros, vamos a asistir privilegiadamente como protagonistas de un momento clave de la historia de este planeta. Para bien o para mal, ahí vamos a estar, en primera fila, con asiento reservado.

Resulta que Europa está actuando a la desesperada pero sin hacer demasiado ruido viendo la que se nos viene encima. Ayer, sin ir más lejos, se metieron en el sistema decenas de miles de millones de euros para intentar el ‘rescate’ del banco holandés Fortis, para evitar la desaparición de británico Bradford & Bingley, para acompañar en la caida al alemán Hypo Real Estate, para intervenir en el islandés Glitnir Bank, etc.

Es verdad, la crisis (déjenme hacer un chiste) subprime ya está en Europa y ésta ha venido para quedarse un tiempo. Amenaza con borrar el escenario actual del sistema bancario de nuestro viejo continente.