LA ULTIMA BALA

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado que el Gobierno garantizará la deuda nueva de los bancos hasta 2009 con el objetivo de facilitar los préstamos a las empresas y el funcionamiento de la actividad financiera. Igual cree que va a funcionar. Este tipo cada vez me preocupa más. Hemos pasado de la indigencia intelectual de la oposición a la idiotez consumada del gobierno. ¿Qué quiere decir que el Gobierno pondrá de inmediato en funcionamiento un sistema para garantizar la deuda nueva de las entidades financieras de aquí al 31 de diciembre de 2009?

Hoy las bolsas van como un torpedo, perfectamente engrasado el sistema de recogida por sobreventa y girando la maquinaria del trading intradía. Pero no se dejen engañar, seguimos dando vueltas a una misma rotonda y hace tiempo que no reconocemos la salida correcta. Entre el gobierno y nosotros, la inmensidad más absoluta. Europa divagando, asumiendo retos inasumibles, certificando no sé qué garantías y avales a no sé qué sistema bancario. He pasado de la tristeza y la preocupación a la carcajada seca. ¿La gente se cree que esto ya está solucionado? ¿Nadie se da cuenta que esos tecnócratas de altos vuelos se han cargado el sistema? Esos semidioses no reconocen sus errores ni su culpa y pasan a una segunda fase, que no contemplo como prevista sino improvisada, de apoderarse de todo el dinero que pueden inventarse electrónicamente. No suelo entrar en las teorías de las confabulaciones globales y por eso creo que estos ladrones de división de honor se han encontrado con el baúl repleto en las puertas de su casa sin pedirlo.

Con eso de que el gobierno avale las entidades financieras lo que se intenta mantener es el actual sistema con todas sus trampas. El endeudamiento masivo, ese nuevo modelo de esclavitud moral que nos desespera, continúa marcando el patrón económico. Sin embargo, como ya decimos hace tiempo, no va a detenerse la metamorfosis. El sistema de mercado actual y su traducción económica está roto, da igual lo que se pretenda escayolar, el planeta se dirige a un cambio sistémico sin remedio. No hablo de guerras, epidemias o la venida del Mesías, no, hablo de un nuevo paradigma social vinculado a otros elementos de socioeconómicos. Hablo de que es inevitable, de que la economía se ha revelado, que los asuntos de Estado no vehiculan por donde sus mandatarios exigen y que por mucho que se reúnan, piensen y esperen que tomando decisiones de “gran calado” no sacaran al mundo de este atolladero. La vida va por un carril y ellos por otro. Les gustaría, y por eso procuran evitar ese cambio, que todo siguiera similar.