EL BANCO DE SANTANDER

Quien pensaba que el Banco de Santander iba a poder gestar una macroampliación de capital y que los inversores la digerirían sin más, se equivocaba. Al mercado se le han atragantado los 7200 millones de Euros que, en teoría, eran para dar mayor envergadura al flujo de caja en fase expansiva, pero la verdad es que pocos se han creído el motivo. El Santander lleva una perdida de casi un 60% de su valor en lo que llevamos de año, hoy ha vivido su segunda mayor caída de su historia, está expuesto en los mercados más decadentes a nivel financiero y, por si fuera poco, la ampliación de capital la hizo en contra de lo que había mantenido en las semanas anteriores. Decir una cosa y hacer la contraría está penado en el sector financiero y más en un momento como el actual. Esto ha creado mucha incertidumbre y ha aumentando el efecto óptico de un gigante abusando de su hipotética buena posición sin tener en cuenta todas las variables. No peligra la entidad ni mucho menos, pero si el modelo de gestión y sus responsables.