DUROS A CUATRO PESETAS

Durante la tertulia económica de Onda Cero del pasado jueves hablé del caso “verde Vicente” a fin de relacionar la codicia de tener lo que todos tienen y para demostrar que en el comportamiento de la masa crítica de un modo absurdo está la causante de muchos de nuestros problemas sociales. Entre esos asuntos destaca el pensamiento que algunas personas tienen de que podrán engañar a una máquina tragaperras y llevarse el premio de un modo cotidiano, o de encontrar un sistema de gestión de hipotecas que le proporcione ventajas a corto plazo. Lo del juego de azar y las hipotecas multidivisa se parece bastante. Se debe recordar en este punto que las primeras están inventadas y diseñadas para que siempre gane la banca. En lo de las hipotecas, por ejemplo en yenes, también suele ganar la banca.

Durante un tiempo, tener una hipoteca multidivisa resultó ser una opción muy atractiva. Ahora es un calvario con la continua devaluación del Euro frente al Yen. En estos momentos, la principal preocupación de muchos no se centra en la pérdida de valor del euro frente al dólar sino la pérdida de peso de la moneda común frente al Yen japonés. Hablo de las hipotecas multidivisa que se han realizado en Yenes, de esa operación que hace tiempo estuvo de moda ya que permitía a quien la firmaba, beneficiarse de los intereses bajos de alguna moneda extranjera y evitar los sustos del Euribor. Estas monedas "baratas" eran el Yen o los Francos Suizos. En el caso de Japón, con unos tipos de interés en el 0,5% y con la referencia del London InterBank Official Rate, el Libor, en esos mismos niveles, referenciar nuestra hipoteca en esa moneda resultaba atractivo. Por entonces podíamos encontrar que 1 euro equivalía a 150 yenes. Mientras la moneda europea se mantuviese fuerte frente a la japonesa, tendríamos más espacio a la hora de enfrentarnos a los intereses y sobre todo al tipo de cambio. Sin embargo, diversos vencimientos de operaciones de Carry Trade, o especulación en divisas, ha generado que el cambio entre Euro y Yen esté ahora en 115 unidades. Lo que significa que para muchos que contrataron su hipoteca en yenes y lo hicieron a un cambio bastante más favorable para el euro, por un lado siguen beneficiándose de un tipo de interés todavía muy bajo frente al Euribor, pero con una pérdida de valor a la hora de hacer frente al pago mensual. Es decir, que estos listos ahora pagan los mismos yenes, los cuales les están costando más euros para pagar la misma mensualidad en la moneda nipona.

El riesgo técnico de estas herramientas financieras es que el hecho de financiarme en una divisa distinta a la que tengo mis ingresos me obliga todos los meses a convertir mis Euros en la divisa en la cual me estoy financiando de tal forma que si la divisa se aprecia respecto al €, necesito más € para poder pagar la cuota de mi financiación, y si decido cambiar mi hipoteca otra vez a €, el contravalor de mi deuda será el inicial que tenía en € más la pérdida que se haya producido entre mis € y la divisa correspondiente, es decir “estoy en un callejón sin salida, cada mes podría tener que pagar más € por mi hipoteca y cada mes podría deber más € al Banco”. Si alguno de vosotros se encuentra en ese caso, os recomiendo que aguantéis. Las autoridades japonesas están viendo que una revalorización excesiva del Yen está aplastando a su industria exportadora y las bolsas asiáticas están en niveles de hace tres décadas. En el mercado para brokers con licencia de Hong Kong o Tokio, se habla de una "devaluación" artificial de la moneda o bien de una bajada de tipos en Japón para hacer menos atractiva la moneda japonesa buscando debilitarla.

El gobierno y bancos aseguran que en España no hay “hipotecas subprime”, que no hay activos tóxicos en el Balance de las Entidades Financieras. Falso. Nuestro Sistema Financiero, que actúa en los primeros estadios del mundo, está lleno de activos tóxicos que por ahora no han aparecido en el Balance de las Entidades Financieras. Se puede admitir que no tenemos activos tóxicos en los balances de la banca, pero es porque en muchos casos los activos tóxicos los tienen los propios clientes en productos comercializados por la Banca. Muy pronto la intoxicación se extenderá de los clientes a las entidades. Dicen, y es cierto, que nuestras entidades están a gran nivel internacional con grandes ayudas estatales, pero que, como todo el mundo, tenemos hipotecas subprime a las que debemos sumar las hipotecas multidivisa que se están multiplicaron como los hongos mientras subían los tipos del BCE.

No sé quien, pero alguien debe informar a esos “inversores” de cafetería que están lanzándose a la hipoteca multidivisa de largo plazo que no lo hagan, que pueden estar matando sus opciones una vez se supere en seis o siete años esta crisis.