NO DAN NI UNA

29_10_2008_0110383001225297Empiezan a conectarse algunas cosas. Poco a poco vamos a ir interpretando como se desmorona un castillo de naipes  a la española. Ya no hablo del imperio inmobiliario, ese ya no existe, ni del turístico o el del consumo, esos ya viven su “síndrome pre-corralito” particular. No, ahora hablo de otros elementos del puzzle. Resulta que las cuentas públicas en España registraron números rojos por sexto mes consecutivo y en noviembre el déficit alcanzó los 14.060 millones de euros. Después de tres años de superávit en las arcas públicas, España cerrará este 2008 con una caida del 12% y, de nuevo, en negativo.

Además de la crisis, las inservibles medidas multimillonarias aprobadas por el gobierno para, teóricamente, estimular la economía y el empleo empujarán que el déficit siga creciendo a lo largo de los próximos meses. Llegaremos a cifras del 4 y el 5% del PIB sin demasiado esfuerzo. En este sentido, cabe recordar que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea que no va a cumplir ni Dios durante tiempo excepto Alemania, recomienda a los socios comunitarios no sobrepasar la barrera del 3% en materia de déficit público.

Poco después conocemos el recorte que, a través de la reforma del Fondo de Ayuda al Desarrollo, va a suponer un recorte de 50 millones de euros con respecto a 2008 en los créditos destinados a atender las necesidades de financiación de las empresas españolas en sus proyectos de internacionalización. Si la comparamos con lo que se otorgaba en el año 2007, la rebaja se eleva hasta 100 millones. Recordemos, que siempre va bien, que el Fondo de Ayuda al Desarrollo se creó en 1976 como un instrumento de apoyo a la exportación de bienes de equipo españoles, en un escenario de crisis económica.

Ahora muchos dirán que una reforma del calado del de la FAD no tiene nada que ver con el déficit y posiblemente tienen razón, pero no me negarán que menudo momento ha escogido el Ministerio de Economía para acometer este recorte. Las empresas que quieran llegar a nuevos mercados, con una crisis financiera que está imposibilitando estas opciones clarísimas de supervivencia a falta de crédito, verán truncadas en gran medida esa opción de acceso a la ayuda pública. La caída del 2% en las exportaciones de bienes de equipo españolas y el desplome continuo de las ventas exteriores son datos que el ejecutivo no está teniendo en cuenta. Por eso reducir en dos años casi un 17% el importe destinado a la ayuda para la internacionalización de las empresas españolas en este preciso momento a cambio de meter partidas cortoplacistas que intentan estimular el consumo navideño en lugar de agitar el cambio de modelo de crecimiento o de salvaguarda de modernización e implantación exterior de nuestras empresas, es para ponerse de espaldas con las bragas/calzoncillos en los tobillos y apretar los dientes.

Solución o rectificación propuesta: Desreformar la reforma y volver a construir conductos de equiparación financiera para las empresas que quieren internacionalizar sus actividades de exportación de bienes de equipo en concreto y de ventas al exterior en general y, finalmente, dejarse de medidas que simulan un hinchazón momentáneo del bolsillo del ciudadano y no atender a medidas estructurales.