BAD BANK

Hace unos días este blog fue referenciado en el Global Europe Anticipation Bulletin. En concreto en la nota (2) del informe Real Estate 25 que, aunque data de mayo, en una revisión posterior los autores aportan una nota a pie de página hablando de un concepto que aquí ya se aportó hace tiempo. Recomiendo a los que no lo conozcáis el trabajo de este organismo que os acerquéis a él. Todas sus predicciones económicas se han ido cumpliendo con preoucpante exactitud desde hace años. Tuve el placer de participar en el informe 31, el último que han publicado y donde se habla de la insolvencia planetaria a medio plazo.

El GEAB es el documento que publica para sus subscriptores el think-tank LEAP/Europe2020, que se publica en colaboración con una fundación holandesa de ámbito privado. Como tal, tiene la intención de proporcionar a sus lectores un análisis de prospectiva geo-política, desde el punto de vista europeo, centrado en el estudio y el análisis de los datos y elementos que denotan un previsible cambio sistémico.

En uno de sus últimos debates por video conferencia tuve la oportunidad de hablar con Jérôme Bouin, el cual me aseguraba que un “Bad Bank” parece una buena solución para eliminar el veneno del sistema. Decía que un banco que se quede con los activos tóxicos puede ayudar.¿Y cómo se hace eso? Para llevar a cabo esa tarea, se espera que se pueda crear un banco malo como hicieron los suecos. Este banco malo limpia los activos tóxicos de los balances del sistema bancario al comprarlos a precios de mercado y al obligar a los bancos a amortizarlos.

La idea no sería mala sino fuera porque aparecen demasiadas paradojas. Si se sanea el sistema destapando las pérdidas que son asumidas por accionistas y bonistas, se debe determinar el valor y uso de esos accionistas de las cajas de ahorro y cooperativas crédito también. Claro está que al final acabaremos pagando todos. Alguien debe explicar que esta corrida de golfos en que se convirtió el sistema financiero mundial la vamos a tener que sufrir todos y cada uno de nosotros, que los rescates, los cubos de liquidez y las medidas subsidiarias no son gratis y que, o nos hipotecan durante décadas, o nos preparamos para las curvas inminentes.