3.569.430 parados

Hay cosas inasumibles y la tomadura de pelo a la que está siendo sometido el ciudadano medio en este país con respecto a los datos del paro saldrá en las enciclopedias tarde o temprano. Un día antes de la información facilitada por el gobierno sobre la tasa de paro y los números absolutos que representa, publiqué mis previsiones que provenían de informes existentes y fuentes propias. Tras la lectura en diagonal del documento que detalla todo el asunto es evidente que el ejecutivo miente con absoluto descaro. No es posible y además es inoperable que se establezca la formulación básica de que apenas 200.000 nuevos parados surgen de una pérdida de 350.000 contratos. Estas 150.000 personas que han pasado a parados que no demandan empleo, se han ido, se han jubilado o les ha atropellado un camión. Poco después de la emisión de esas cifras pude hablar con alguien que no puedo citar puesto que se expondría a la suspensión de funciones, por lo que vienen llamando comisión de una infracción grave, consistente en “la publicación, comunicación o utilización indebida de la documentación o información a que tenga o haya tenido acceso por razón de su cargo o función”. Como el pobre hombre es amigo, deberán torturarme para que de su nombre, cosa que ya no descarto que hagan.
De la conversación extraje tres conclusiones que me parecen interesantes. Por un lado el gobierno está totalmente desbordado y pocos esperan poder reactivar el modelo de gestión del empleo a partir del dichoso plan de inversiones local, por otro lado que hay otro grupo de optimistas patológicos que esperan llegar a las elecciones taponando las tensiones sociales y, finalmente, que el ministerio maneja datos y tasas de desempleo muy superiores a las que publica, además de negociar sus expectativas con previsiones de auténtico espanto.

En el primer caso, excepto algunos voluntaristas que basan esa buena voluntad en el absoluto desconocimiento y en su indigencia intelectual, la mayoría de altos cargos de las áreas económicas del gobierno dan por perdida la batalla a la crisis. Se ha aceptado, no es difícil de detectar en diversos foros de poder, que el batacazo es inevitable. Estos son los que no pueden entender como el PP no es capaz de capitalizar esta situación y además que se pierdan en asuntos sin interés. Estos socialistas son los que han abandonado los circuitos embarrados cercanos a Zapatero, Chacón y Sebastián, son los que aconsejaron a Solbes que no aceptara una segunda legislatura y los que ahora ya van afilando sus cuchillos.

Con respecto al segundo asunto, el Presidente espera amortiguar los sucesivos manotazos que la realidad nos irá dando en los próximos meses, con la creación de empleos puntuales y sin estrategia con los 8000 millones para cementerios y pistas de tenis. Los que siguen a su lado esperan soportar un escenario de tensión social gracias a unos sindicatos convenientemente anestesiados y a la presidencia española de la Unión Europea durante el primer semestre del próximo año. Prevén que los españoles se acostumbren a vivir en estas condiciones durante ese tiempo, a fin de llegar a un nuevo espacio electoral con recuperación aparente. Esa es su estrategia. Me desdigo de lo que aposté sobre una supuesta convocatoria de elecciones en marzo de 2010 obviamente, pero no de que los comicios se adelantarán seguro. Las tensiones sociales van a ser de un grado y una intensidad que aun no se han visto jamás en este país. Pronto hablaré de eso. Estuve en Francia durante los disturbios de hace unos años y recuerdo que el método para aplacarlas fue inyectar subsidios. Aquí no habrá analgésico para eso.

Y finalmente, atendiendo a la tercera de las conclusiones, me temo que los técnicos del Ministerio de Trabajo y de otros menos creativos ya manejan datos dramáticos para finales de año. La tasa de paro que se baraja ronda el 19% oficial que vendría a ser un 23% según la manera que teníamos de contar antes de marzo del año pasado. A mediados del 2010 les anuncio que de los 20.000 lectores de este blog que aun están ocupados, una cuarta parte estarán en paro. Lo siento.

Es absolutamente vergonzoso asistir a la creación de la gran mentira y que no pase nada. El método implantado en el recuento de parados en este país debería de ser estudiado con detenimiento. Hace tan solo diez meses, un parado en formación era un parado, ahora es un tipo ocupadísimo en formarse, que está en las listas del paro pero que no se puede considerar parado, que no trabaja, que vive como un parado, pero que a efectos estadísticos no lo es. Es cierto que en Francia hay 6 tipos de parados, pero también es verdad que sus calificaciones se resumen en una terminología llamada “parados absolutos” que cifran el total de los mismos. Nosotros desayunamos con sinónimos inadecuados que ocultan lo que está pasando. En Francia, por ejemplo, no existen los parados no demandantes, aquí si. Es decir, a los 3,5 millones de parados hay que sumar otro medio millón que ni pasa por las oficinas de ocupación, que no aparecen pero que están parados obviamente. El resultado a la resta nos da la cifra que se publica sin pudor ni análisis en toda la prensa española con contadas excepciones. El Eurostat no acepta esa manera de contar y presentará las cifras reales, pero de nuevo los medios ni se enterarán, el gobierno callará y la oposición seguirá espiándose a si misma.

Lo jodido del asunto es que, mientras la política sigue con sus peleas de navaja callejera, esto se hunde a una velocidad que pocos fuimos capaces de explicar en su día y a los que nadie nos hizo ningún caso. Lo de hoy sigue siendo un insulto a la inteligencia. Los medios de comunicación abren portada con cifras que tienen la obligación de explicar y no lo hacen, con números que le hacen el juego a los que nos engañan sistemáticamente y con un desconocimiento que asusta y nos conduce a la somnolencia como ciudadanos. En España hay tres millones y medio de parados y alguien debe decirlo de una puta vez.