BUSCANDO CADÁVERES

MamadaLos que crean que el papá Estado lo puede todo, que se bajen ya del guindo. Es cuestión de un par de años, eso lo saben incluso ellos, que entre en quiebra técnica. La calculada fábula que Solbes ha ido explicando los últimos años, en los que una y otra vez ha modificado previsiones, alarmas y predicciones, se desmonta definitivamente y ya se atreve a advertir sin que nadie lo increpe, que esto no sólo va para largo, sino que va para bingo. No entraré en las listas de despropósitos que día tras día lanzan desde el gobierno. No es necesario porque tampoco hay nadie al otro lado que sea capaz de articular algo creíble. Nadie advierte que esto es otra cosa, que nada tiene que ver con una crisis y que detrás de este telón no hay escenario. Toca reinventar, repensar y sobretodo asumir. Toca decir la verdad sobre lo que nos pasará, otros ya lo saben y empiezan a actuar en consecuencia.

El ejemplo más claro de la nula credibilidad de nuestra economía ha sido la caída de demanda sobre la deuda pública doméstica. En un mes ha caído a la mitad. ¿Saben que significa eso? ¿Lo saben los que la emiten? Es sencillo. Este es uno de los ejercicios en el que el estado español deberá emitir más deuda que nunca, básicamente para sujetar esos planes de reactivación de la economía que dicen estar diseñando. Sin embargo esa deuda no está siendo aceptada con gusto por los inversores que ya no tienen nada que invertir y los que tienen no se fían un pelo de ese Tesoro. La deuda española a 12 meses huele a muerto.

El Tesoro ha adjudicado 4.492 millones cuando el mes anterior colocó casi 9.000 millones. El deterioro de nuestra economía sólo será comparable con la borrachera de la gestión de la hacienda japonesa. La atracción al desastre es tan intensa que ni nos damos cuenta. La velocidad que ha tomado esto es espantosa. La falta de gusto por nuestra deuda pública se basa en su escasa rentabilidad y en su alta peligrosidad. La bajada de tipos no hace más que complicar el modelo de financiación de los planes de rescate, activación y salida de la crisis. Trichet es un genio y lo vuelve a demostrar. Sin intereses no hay beneficio y con la catalogación de nuestra deuda en ratios negativos, el resultado es desastroso.

Si la impotencia del Estado español para colocar títulos es preocupante, más aun es que quieran desestimar la importancia del asunto. El organismo que vela por esas subastas ha dicho que esto es coyuntural, que en cuestión de tiempo la deuda española recuperará su atractivo. Seguramente el reparto de vino en el Tesoro Público se ejecuta al mismo nivel que en las fiestas a las que asiste el ex ministro de finanzas japonés. No les cuento la que se les viene encima con las obligaciones a 30 años. Además, con los tipos al 1,4% y las calificaciones sobre nuestra economía rebajada, lo llevan crudo para captar inversores. El juego está llegando al final y todo ese catálogo de subvenciones retorcidas y keynesianas empieza a coger un tono gris que asusta.

El modelo económico que se sustenta en la deuda cuando un estado requiere fondos de inversión y asumir gastos necesarios e improvisados está al borde del abismo. Pronto, a medida que las contabilidades reflejen la verdad en bancos, cajas, ayuntamientos, gestoras, empresas institucionales y merenderos de playa, cuando ya no se pueda engañar con la econometría de salón, entonces se nos caerá la última venda, esa que aun no se les ha caído a los que cobran el paro, tienen 15000 euros del finiquito pendiente de gastos y la calle sólo es un lugar para pasear.

Llegará antes de lo que piensan todos, y esos neoricos de INEM saltarán a la calle a cobrarse lo que consideran suyo. En breve, un millón y medio de parados más se quedarán sin subsidio, sin cobertura y creerán que alguien les ha robado algo. No pensarán que son parte del problema, que votan, que gastan, que son un puro rebaño. Mientras tanto los informativos seguirán llenando minutos con la búsqueda del cadáver de una niña retransmitida en directo y mierdas similares para que nadie piense en lo que deberíamos estar pensando todos. Anestesia social a toneladas. Que jodido es ser ateo, los creyentes por lo menos pueden rezar.