LA CRISIS DE LAS PYMES

Aquí hablamos de crisis sistémica, de fin de una era, de que las cosas ya no volverán a ser igual. Eso es cierto y poco a poco iremos comprendiendo teoremas como que el dinero es arroz, o que la crisis no es financiera sino integral. Sin embargo el flujo económico seguirá su curso, en plena recesión lo haría y en un momento trascendental como este también. A nivel macroeconómico las reglas cambiaran y acabará afectando a la microeconomia pero también evidenciará que, para las Pymes, un nuevo tiempo de habrá llegado. ¿Qué es lo peor que puede pasarle a una pyme en los próximos años? ¿Cómo pueden evitar la quiebra?

  1. Las pymes vivirán una situación económica llena de riesgos que intentaré desglosar. Para afrontar esas dificultades hay que identificar los síntomas. Los factores que pueden desplomar la actividad de esas pymes son:
  2. La crisis financiera evidente que impiderá la gestión de deuda, algo imprescindible para gestionar una compañía,
  3. Una regulación extrema que impida la estimulación del entorno económico.
  4. Una recesión profunda que retrase el consumo y que conduzca a la depresión de hehco.
  5. Una falta de eficiencia en el control de costes que impida desarrollar políticas de austeridad
  6. La perdida de talento en la reducción de plantillas que suele retrasar la salida de la crisis.
  7. Lanzarse a procesos estratégicos de alianzas con estudios poco elaborados y de escasa previsión
  8. Atender transacciones dudosas que no procedan de canales habituales y que pueden destrozar una cuenta de análisis.
  9. No ser capaces de afrontar la renovación y mantener negocios con modelos obsoletos.

Las medidas a adoptar, sin entrar en el detalle de estudio, pasan por la gestión del sentido común. Mudarse a oficinas más baratas, reducir costes fijos, reducir la externalización a lo mínimo posible, ajustar o negociar con la plantilla la nueva situación de facturación, hacer un plan financiero y de de tesorería a tres años vista con el objetivo de sobrevivir, y aceptar un estrato de pérdidas a corto plazo. Será clave la capacidad de esperar que el nuevo punto de equilibrio se establezca en los próximos 36 meses. Las empresas que aguanten los próximos tres años, estarán en una situación privilegiada para competir, pues habrán demostrado ser más eficientes y productivas, barriendo a la competencia,

Ahora es el tiempo de demostrar la capacidad de gestión, y si el éxito del periodo de la gran mentira crediticia había sido por casualidad, o si realmente había talento. Los gestores poco capaces que se aparten, llegan tiempos para una nueva generación de innovadores con talento, con más inteligencia y menos testosterona.

El éxito de cada una de las pequeñas empresas de este país depende más de ellas mismas que de nadie más. Las medidas del gobierno son inservibles, la capacidad de financiación de las entidades crediticias está bajo mínimos y rozando la insolvencia, la caída del consumo y el aumento de paro nos conducen irremediablemente a una fase de depresión o parada técnica de la economía. Sobrevolar con imaginación no será fácil, hacerlo con estrategia económica puede separar la quiebra de la supervivencia. Sea cual sea la respuesta final, todos lo vamos a pasar muy mal, en cualquier sector.

Todo esto será paralelo a la quiebra del sistema, a la rotura de un modo de entender el modelo económico que estamos viendo sucumbir. Será así, como si nada, con millones de personas sin opciones, con tensiones sociales y con un aumento de las diferencias entre pobres y ricos, pero sin embargo, el planeta seguirá girando y buscará escapes, entre ellos, las capacitaciones de muchos emprendedores y empresarios, autónomos y trabajadores implicados, permitirán que se pueda seguir viviendo, peor, pero viviendo.