11M VERGONZOSO

CerdoHace tiempo que no entro en el barro político, no me interesa aunque reconozco que hay algunos valores de interés. Sin embargo últimamente sólo veo mediocres medrando, inútiles con privilegios de risa, personajes que en el sector privado no durarían ni diez minutos dando lecciones de gestión y delincuentes dando lecciones de educación, lealtad y ética desde un atril que no merecen utilizar. Ayer me sentí miserable, ruin y desgraciado por culpa de mis gobernantes. Esos que ayer fueron incapaces de gestionar un homenaje a dos centenares de muertos inocentes no merecen ni un párrafo, o mejor, se merecen dos que ahora les dedico con todo cariño.

No localizo la política por mucho que la busque. Eso que practican nuestros representantes no es política, es otra cosa. De hecho me pregunto que es la política. ¿En que la están convirtiendo esos que la magrean y la ensucian con sus manos grasientas todos los días? Estamos inmersos en la mayor crisis económica que ha vivido este país en los últimos cincuenta años y estos tipos siguen con el “y tu más”.

La clase política que tiene el inmenso honor de representarnos en cualquiera de las santas instituciones de nuestro maltratado estado enseñan sus toscos artilugios de guerra que no son más que diálogos de titular y monólogos inservibles. Los políticos ya nos son políticos, son individuos que se guardan las cartas para cuando interese sacarlas.

Ayer descubrimos que ya no existe memoria, no existe decoro ni conciencia y la carrera hacia una colina llena de mierda empezó hace tiempo y está apunto de terminar. La orgía en colchones de estiércol está servida. El juego limpio ha desaparecido. Luego se llevan las manos a la cabeza con los porcentajes de desinterés y abstención. Los políticos me han perdido el respeto, en general se lo han perdido al sistema y se ríen de él jugando a las guerrillas estériles. En lugar de tranquilizarnos y procurar encontrar el listado de soluciones para aliviar el cataclismo económico suspendido sobre nuestras cabezas, lo único que consiguen es generar arcadas en el mejor de los casos.

Repito, pues con esto ya he acabado otras veces: “tengo esperanza en la política no obstante, soy un iluso, pero no creo en mis políticos contemporáneos. Esos que llamamos ilustrísimos están convirtiendo la política en algo pequeño e insignificante, de un tamaño tan ridículo que ya no se la ve” La política sigue existiendo, pero por desgracia está detrás de toda esa mugre. Al final, como era de esperar, dependemos de nosotros mismos, de nuestra capacidad de completarnos en comunidades y ahora tenemos herramientas para lograrlo.