PRENSA ILUMINADA

Hace unos días estuve en la sala VIP de un programa de TVE. Concretamente en el de 59” al que fui acompañando a Alana. Durante la grabación del mismo, mantuve un nutritivo debate con algunos miembros del equipo acerca del papel que la prensa ha jugado y está jugando en la transmisión de la crisis a la ciudadanía. Llegamos a la conclusión que desde la clase política no se transfería nada nítidamente, que todo estaba enturbiado por los intereses de partido o por el miedo en general.

Interpreté por lo tanto que sólo quedaba un estamento cuyo propósito era hablar con claridad. Detecté que ese era el de los periodistas. Sin embargo lo que no me esperaba fue una de las respuestas que me dio una directora de un medio: “la prensa tiene una responsabilidad y en ella reside la necesidad de no explicarlo todo en detalle no fuera que se extendiera el pánico”. Me quedé helado y, aunque protesté enérgicamente arremetiendo al papel de descifrar la verdad y publicarla, lo cierto es que me quedé tremendamente preocupado. Primero porque evidenciaba que muchos periodistas de referencia saben perfectamente lo que está pasando y lo saben desde hace mucho tiempo. Y segundo porque al parecer no era ya cuestión de tendencias, de acercamientos ideológicos, no tenía nada que ver con guerras preelectorales, ni de intereses creados, no, sólo respondía a que un grupo de periodistas cree estar iluminado por un agente divino que les concede el don de saber que es bueno o malo para la ciudadanía, que deben saber o no los siervos de la gleba digital.

De todos modos el nível de conocimiento sobre los detalles de la propia crisis es escaso, por ello, las tertulias de micrófono efímero,
radiofórmulas de la opinión y miserias varias siguirán ofreciendo un
pobre espectáculo, a medida que incorporan una especie de todólogos que saben
de economía al mismo nivel que mi hijo de tres años.