PRIVILEGIOS PELIGROSOS

Vaya por delante que el grupo Prisa me trata bien o muy bien, además me permite ganar en sistemas de trading corto y, por supuesto, es una empresa en la que tengo buenos amigos. Sin embargo, no puedo silenciar lo evidente, me cueste un maltrato, subjetivar mis operativas o perder algún amigo. Me explico. Todo empieza con el hecho de que Prisa creciera gracias a una activación de deuda inasumible a principios de siglo. La bola se hizo tan grande que este grupo mediático debe más de cuatro veces su patrimonio. Hoy en día, Prisa tiene que hacer frente a un compromiso financiero de más de 5000 millones de Euros, cuando en 2008 sólo ganó 83. Esta situación que, para cualquier compañía de este país significaría un grave conflicto al poner en una situación muy compleja la viabilidad del proyecto en una etapa económica como esta, no supone ningún inconveniente para Prisa. Su credibilidad financiera parece inalterable puesto que un puñado de entidades bancarias la han rescatado con un aplazamiento de sus obligaciones hasta 2011.

Con respecto a su cotización, recuerdo cuando compré el valor entrando en caída libre, marcando los 0,94 euros y rozando el valor cero viniendo de valores superiores al 2,50 hacia un año y de 17 euros hacía dos. Compré por que era evidente que alguien la rescataría. Tener cogido por los genitales a un grupo mediático como ese vale todo el oro del sistema. Y el rescate llegó. Un trato preferente insultante para miles de empresarios de este país, que estoy seguro se pagará en intereses devengados y en especies. Piensen, ¿Que valor tiene un titular favorable a un banco o caja en plena depreciación de activos y crisis sistémica en Hora 25? ¿Qué coste tendría una portada poco exhaustiva sobre el aumento de morosidad en cualquiera de esas entidades? O mejor aun, ¿Cuánto cuesta que no hablen de esas instituciones bancarias cuando sólo pueden ofrecer noticias siniestras? ¿Qué El País “se olvide” de hacer noticia cuando la tasa de morosidad de Caja Madrid, la Caixa o del Santander llegue a los dos dígitos tiene un valor incalculable, o mejor dicho, si se puede calcular. Los intereses de retraso en los pagos de unas obligaciones en pólizas y sindicados por valor de 5000 millones durante dos años. Las buenas noticias no están en deflación puesto que van escasas, y ya se sabe, baja oferta, mucha demanda, genera precios altos.

El contraste entre el polvo que están echando Prisa y sus bancos, con la los dos palmos de nariz crediticia de millones de pymes y autónomos españoles es vomitivo. Hay miles de proyectos que buscan financiación y que son cien mil veces más interesantes en términos de modelo de negocio y viabilidad futura que toda la ineficiente y envejecida estructura del grupo Prisa. El 90% del tejido empresarial de este país está pasándolo mal y peor que lo pasarán, al mismo tiempo la banca sigue financiando un cadáver, retrasando lo inevitable y olvidándose de que también tienen una responsabilidad efectiva en toda esta recesión pigmentada que nos ahoga.

Una empresa que apenas vale 250 millones de euros, con unos beneficios de 83, que su deuda es de 5000, y que logra una refinanciación de 2000 hasta 2011 se puede comparar a una pyme que vale 250.000 euros, que ha ganado 83.000, que debe 5 millones y logra que le refinancien 2 millones un par de años. Las tablas deben ser exponenciales y en la aplicación de intereses esta comparación no vale, lo sé, pero es un ejercicio comparativo que aunque poco riguroso si es ilustrativo.

Una de las conclusiones que podemos extraer de toda esta merienda es que los grandes ejecutivos de este país siguen pensando que el tema es pasajero, que la crisis amainará y que son buenos esos cálculos que, gracias a la inercia y la conjunción de todos los astros, en 2011 habremos salido de la crisis y los negocios serán boyantes hasta el punto que esos retrasos de cobro en muchos créditos y operativas de financiación podrán ser asumidas sin problemas. Pues no, van muy equivocados, en 2011 estaremos peor, y lo estaremos precisamente por esa voluntad de atrasar lo inevitable. Llegará y vendrá con mucha más virulencia por culpa de no actuar desde ahora mismo.

No es que lo haga sólo este grupo mediático sobredimensionado que ejecutará a sus “fieles” empleados tarde o temprano y los convertirá en carne de INEM antes de que se puedan dar cuenta, no, también lo hacen las grandes promotoras atrasando obligaciones, lo hacen las empresas automovilísticas, lo hacen las patrimoniales, lo hacen las industrias ineficientes y lo hacen en el sector servicios otro tipo de compañías. En definitiva, es norma de uso retrasar la cura, esperando que sane sola, sin darse cuenta que atrasando la intervención quirúrgica nos arriesgamos a tener que amputar a la larga en el mejor de los casos.