EXPULSADOS DEL EURO

Empieza a ser bochornosa tanta foto de ministro corriendo de un lado a otro simulando hacer un montón de trabajo. Me recuerda a los malos estudiantes cuando muestran un afán por hacer cosas a última hora a fin de esconder su desgana durante todo el curso. Normalmente ese teatro sale mal, pocos son los casos que resuelven a su favor ese simulacro. En el caso de los vicepresidentes recién horneados y los ministros que pasaban por allí es hasta vergonzoso. El vía crucis de sus excelentísimos ha sido rimbombante y desmedido, de titular diario e innecesario y, seguramente, destinado más al juego simbólico y motivante que a la verdadera función que se les supone: sacarnos de la crisis a toda leche.

Ahora ya sabemos para que ha sido nombrada una ministra experta en gasto público, en derroche y en atender al dedo las órdenes de Moncloa. Seguramente también lo sabía David Vegara y le faltó tiempo para salir corriendo. Todavía hay gente que no quiere un sillón si es a cambio de convertirse en verdugo en esta merienda. Salgado tiene previsto poner en práctica la nueva medida estrella de Zapatero. Solbes estuvo impidiendo a toda costa no convertir el déficit público español en la deuda de nuestros nietos. Eso lo llevó a la tumba política. Ahora parece ser que el Presidente del gobierno ha tomado las riendas de este caballo desbocado y en lugar de sosegarlo, calmarlo y domesticarlo, tiene previsto darle narcóticos estimulantes. En el ideario de este hombre para sacarnos del atolladero, después de la obra maestra del Plan E, aparece ahora aumentar en un año el desempleo, pasando de 24 a 36 meses cubiertos.

Obviamente la tragedia del paro es algo a combatir, de hecho la velocidad y virulencia en la que se multiplican las familias sin ningún miembro trabajando es tan grande que no deja demasiadas opciones. Es por ello absolutamente indigno la manipulación lastimosa de esa penuria para soliviantar la caída en las encuestas de popularidad del gobierno. Es inmoral hacerlo a sabiendas que trasladar a las arcas públicas esa presión puede llevarnos a la quiebra como Estado.

Para empezar, si se cumple esa percepción, la puerta de expulsión del Euro se abre de par en par. El déficit público español no lo avala ningún bono. Nadie quiere deuda española y es muy difícil en estos momentos financiar ese paquete. He renovado mi “Transfer” para asistir a la subasta del día 15, ya les contaré. Tenemos problemas para afincar partidas de salida sobre elementos de cobro y en breve, el volumen del descalabro será quimérico. Por ese motivo, y en el momento que Almunia nos ha dado un ultimátum para reducir nuestro déficit público, es totalmente suicida atender esta crisis con un gasto desmedido, que si bien calmará las aguas durante unos meses, incluso años, nos sentenciará definitivamente al peor de los escenarios, a la expulsión de la moneda única, al corralito mercantil por falta de liquidez en el sistema y a una depresión económica desconocida hasta ahora. Espero que la oposición en pleno no le permita esa reforma. Si no hay manera de atender la gravísima situación de este país a partir de un pacto global, o un gobierno de concentración que atienda en serio este toro, por lo menos que los que pueden, que paren el accidente a tiempo.

No obstante, como he dicho otras veces, en los próximos meses las cifras y datos serán favorables, o mejor dicho, serán algo mejores que los que tenemos en la actualidad, pero sin embargo será sólo un espejismo motivado por medidas de escaso calado y de nula perspectiva, nada estructurales y muy nocivas a medio término. Está claro que a corto plazo, esas propuestas ineficaces, ofrecen titulares simpáticos para el ejecutivo de la foto cotidiana.

A nivel internacional se van tomando medidas contundentes, saldrán de la crisis de sistema mucho antes que nosotros. Mientras aquí seguiremos esperando que, una vez la crisis internacional se desvanezca, no sea cierto eso de que hay otra de carácter doméstico. De momento nadie parece querer ver esa opción tan evidente. España tiene el doble de paro que cualquier país de los que están mal, un déficit disparado y que tiene toda la pinta que se va a ir de madre, una nula capacidad de respuesta industrial y unos servicios en franco retroceso. Hay países que ya van tomando medidas por muy feas que sean.