MORDER EL ANZUELO

AnzueloHe mantenido la boca cerrada sobre el polémico nombramiento de Gonzalez-Sinde mientras toda la blogosfera le ha dado con fuerza, incluso de forma organizada. Aunque considero que su designación es uno de los hechos más graves y siniestros que hemos vivido en democracia, mi silencio era premeditado. No he querido morder el anzuelo, no quería ser manipulado por una campaña perfectamente prevista por el propio aparato socialista. Veamos, ¿donde estaba el mayor y mejor preparado ejército de voces que pudieran poner en descrédito la reestructuración global del equipo de gobierno? ¿A que colectivo teme más el PSOE en cuanto a su capacidad para publicar crítica y conversación contraria a dichos nombramientos? La respuesta es simple: en la blogosfera, en las redes sociales y en los foros de debate que conviven en este ecosistema llamado Internet.

La estrategia es diáfana y las órdenes también. Por un lado tenemos las directrices básicas de esa crisis de gobierno, que a mí entender eran tres:

  1. potenciar el peso político del consejo de ministros para gestionar con sintonía de partido y así evitar un descalabro electoral muy previsible,
  2. controlar la gestión económica del gobierno directamente desde presidencia para poder limitar la presión contraría desde el interior del ejecutivo a la mayor operativa de gasto público de la historia de este país
  3. premiar a los amigos que merecen tener estatus de ministro tras tantos años de apoyo en trabajos de partido antes de que el gobierno se venga abajo.

Por otro lado tenemos tres órdenes mediáticas:

  1. minimizar el impacto inicial de remodelar un consejo de ministros antes de cumplir un año de su formación,
  2. aligerar algo tan grave como cesar al ministro de economía, simulando que los nuevos titulares son muy resolutivos y vienen ganas
  3. desviar la atención en alguna polémica para aliviar el verdadero significado de todo el asunto, que no es otro que el fracaso de una política económica que pagaremos todos.

Gracias a estas tres ideas se esperaba eludir la responsabilidad final casi delictiva de haber obviado una crisis que nos está aplastando. Tengamos en cuenta que este ajuste ministerial es la sentencia evidente de que Zapatero no ha dado valor a una situación económica inédita hasta la fecha.

Finalmente destacaré los tres elementos que Zapatero y sus estrategas decidieron poner sobre el tapete para lograr que mediáticamente las cosas fueran en la dirección que querían:

  1. utilizar la semana santa como escenario blando para una crisis de gobierno,
  2. exponer las fotografías con Obama para darle aureola de estadista si se descontrolaba esa presión aparentemente suavizada por las fechas vacacionales
  3. proceder al nombramiento de alguien que focalizara todas las críticas de uno de los territorios más temidos por el aparato socialista. Para cumplimentar este último requisito nombró al enemigo público número uno de los internautas, a una inútil integral, a la peor ministra que se pudiera nombrar en cultura, un ministerio sin competencias puesto que la mayoría están transferidas y que garantizase la esquinización del debate político en la red.

Ángeles González Sinde era el anzuelo que hasta mi amigo Enrique Dans ha mordido. Que lo hiciera él no es preocupante, de hecho atiende a su cruzada y temática que apoyaré con todas mis fuerzas, pero que lo hiciera el 99% de la blogosfera olvidando lo verdaderamente grave, demuestra que la gestión digital de la información por parte de los socialistas no es mala.

A veces la gestión digital de procesos electorales no es solo poner cuatro twitts, algún cerdo volador y crear grupos a discreción en facebook como hicieron en la campaña de Patxi, sino que se deben hacer de un modo mucho más integral. La gestión controlada de la negativa respuesta de la blogosfera hacía una ministra es una de las más visibles exposiciones al respecto. Pero nos hemos dado cuenta.