OTRA MANERA DE INNOVAR

Hay maneras de innovar que dejamos de lado por que no van acompañadas de un departamento de I+D+i ni falta que les hace. Innovar en tiempos de crisis es imprescindible y hay gente que sabe de eso. Para sobrevivir a la que se nos viene encima hay que diferenciarse y aun así no hay garantía de que flotes. En el peor de los escenarios la economía no se parará formalmente, lo hará en el plano técnico, pero en un momento de 30% de paro y de grandes tensiones sociales, seguirán comerciando y trabajando  el otro 70%, de manera que los flujos comerciales serán muy escasos, pero seguirán. Es importante asumir de verdad, y estos tendrán ventaja, que van a haber muchas bajas, que la hostia va a ser dura y larga, pero que, o nos vamos todos a una montaña a cultivar nabos, que es una opción, o nos ponemos a sobrevivir los próximos 6 u 8 años de penuria que nos espera en España.

Hablar de crisis y de la que se nos viene encima es un mecanismo para enfrentarnos a ella, para pensar y buscar métodos que nos permitan no morir de inanición o para no engordar las colas de los hospicios. Toca reaccionar. Mañana seguiremos hablando de sus señorías y sus monumentos a la ineficacia, pero hoy quiero hablar de cómo podemos enfrentarnos a todo ello. Por ejemplo innovando en tiempos de crisis, nada que ver a innovar en tiempos de bonanza.

Por eso en todas las empresas que asesoro y en la mía propia, la única constante debe ser el cambio inteligente y valiente. El agujero económico que vamos a vivir pondrá de relieve la necesidad de adaptarse a los cambios rápidamente y así perder el mínimo posible en cuota de mercado. Es preciso seguir sorprendiendo al cliente y plantear la innovación dirigida a él. Mi consejo es pensar en el comprador que va a venir en un momento difícil y no tanto en el que ya se tiene pues este se irá seguramente a las primeras de cambio con los primeros bastonazos. No tenemos mucho que perder. Si cambiamos hay una oportunidad, en la mayoría de los casos, no cambiar será sinónimo de cierre definitivo. La deuda la vas a tener igual.

Pero la innovación en un territorio duro como el que viene, debe ser un código compartido entre empresa, trabajadores, proveedores, asesores, usuarios, y clientes. Por ello las herramientas 2.0 pueden ser un buen elemento que ayude, pero no el único, si alguien cree que eso va a solucionar todo ya puede ir redactando el testamento.

Ahora sabemos que las empresas ya no venden sólo porque el cliente quiera tener, sino porque el usuario quiere sentir. Por eso recomiendo que las empresas innoven de otro modo, pensando en el cliente más que en el producto, en el modelo de exposición que en el modelo de producción.  Por ejemplo:

  • Vigilando el modelo de negocio que se debe adaptar al momento continuamente, algo que en enero era muy interesante, en junio puede tener puntos flacos que nos pueden hundir.
  • Detectando la nueva forma de pensar del cliente a medida que éste se vea cada vez más ahogado económicamente. Deberemos incentivar el proceso de compra a partir de las alianzas con otras empresas. Es el momento de las comunidades empresariales con intereses creados.
  • Dejando de pensar que innovar es algo que se basa en mejorar el producto y en hacerlo más barato, eso ya no se puede hacer, siempre hay alguien que lo hace más rápido, más barato y más bonito. Es momento de innovar pero yendo mucho más allá, mirando quien compra y porque lo compra, así podremos mejorar ese flujo atendiendo al cliente-usuario-asesor.
  • Innovando en imagen, y no hablo del manido branding o el diseño de logotipos. Una pyme no puede generar estados de marca como otras grandes compañías, por eso digo que se debe invertir en ofrecer lo que el cliente quiere. Las pymes en concreto son las más expuestas a la tormenta eléctrica que vivimos. Ellas son las principales damnificadas empresarialmente hablando y son ellas las que deben modificar lo antes posible sus estereotipos comerciales y de uso.
  • Escuchando circularmente. Ahora toca escuchar. Las pymes deben aprender a escuchar al consumidor para adaptarse a sus necesidades, atenderlo en todos los sentidos, ofreciendo lo que piden y, fundamentalmente, interpretando lo que querrán. Hay que saber porque perderemos los clientes, es la mejor receta para no perderlos en crisis.

Pocas pymes están entendiendo esto. Innovar no es algo sofisticado y trascendente es mucho más simple. Hay empresas que han entendido el momento y saben que una época de recesión es un buen momento para robar clientes a cualquier gran empresa, sobretodo porque en etapas de crisis el consumidor es infiel a las marcas por naturaleza, es momento de pescar lo que haya y olvidarse de la expectativa.