REDES SOCIALES Y CONSTRUCCION

La verdad sea dicha, da gusto hablar de crisis y oportunidades en un salón dedicado a la construcción. Todos se sienten aludidos. Lejos queda ya aquella mítica ponencia que pronuncié hace 4 años en un salón inmobiliario mediterráneo en Málaga donde casi tienen que sacarme escoltado tras decir que "todos los que estaban allí vivirían penurias en menos de dos años, serían fabricantes de parados y que, la mayoría de ellos, no todos, se merecían el calvario que estaban a punto de vivir". Ahora bien, otra cosa son los que forman el sector de la construcción en general. Son gente que han vivido la bonanza y ahora buscan como sobrevivir ante la desidia de los que les contrataban hasta hace poco a cualquier precio. La mayoría de los asistentes a la ponencia que he pronunciado sobre Redes Sociales en el mundo de los negocios y especialmente en el sector de la construcción durante la jornada de hoy en Construmat, eran empresarios, arquitectos, técnicos, etc., gente que hace ya mucho que vienen notando en su epidermis el frío de una mal llamada crisis financiera. Saben perfectamente que esto no es una crisis como otras, que no tiene que ver con los ciclos exclusivamente y que si quieren sobrevivir hay que atender a la larga cola, a la imaginación, a la capacidad, a la innovación, a la suma de esfuerzos, a las sinergias y a los nuevos escenarios comerciales que se van abriendo.

Las redes sociales como tal no son un espacio específico para vender más, poco tiene que ver con la gestión de marca y nada con el tener que estar. Todos los que estáis leyendo esto ahora mismo sois miembros de esa amalgama imperfecta que conforman las redes sociales, infectadas de prosumidores y de conocimiento compartido, a veces, mal compartido, pero muchos de vosotros no tenéis el más minimo interés por la web 2.0. Lo curioso del día de hoy ha sido que nadie pronunciara el término maldito de web 2.0 y lo fueran sustituyendo por redes sociales como si fueran lo mismo o meros sinónimos. Son cosas distintas, es como sustituir el término central nuclear por el de medio ambiente, nada que ver aunque relacionados. Lo interesante de lo que he vivido hoy, es que la mayoría de los asistentes que se acercaron al finalizar el debate tenían clara esa diferencia, hasta el punto de que muchos han decidido no usar la web 2.0 por el mero hecho de usarla y, a cambio, han empezado una de las tareas que repercuten en el propio éxito de las redes sociales: crear comunidad a partir de los intereses creados, que no comunes. Por cierto, para navegantes, crear comunidad empresarial no es vivir todo el día explicando tus miserías en el twitter, es mucho más complejo. Os dejo la presentación que le he soltado en seco y sin protección.