SUMERGIDOS EN LA RECESION

En la crónica que ayer publicaba La Tribune ayer, titulada “España sumergida en la recesión”, Thierry Maliniak señalaba que “España continúa hundiéndose en la crisis. Todo lleva a creer que las cifras definitivas del 20 de mayo indicarán un nuevo y fuerte repliegue tanto del consumo de las familias como de la inversión que, en el cuarto trimestre de 2008 descendieron, en términos anuales un 2,3% y un 9,3% respectivamente. Y, si mejora el comportamiento de la demanda exterior, será por el retroceso de las importaciones inducido por la recesión”. Creo que las cifras van a ser muy similares a lo que en ese artículo se refiere. Lo sabremos mañana.

En el mismo artículo también se arremete desde otro punto vista que aquí hemos comentado muchas veces. Maliniak dice que “hasta ahora, las cifras del PIB en España eran ligeramente menos desfavorables que las de la media de la eurozona. Pero esta reprimenda es importante por dos motivos: en primer lugar, porque para un ritmo de recesión dado, España destruye más empleos que sus vecinos. Y porque todos los organismos internacionales afirman que la recuperación será más lenta al sur de los Pirineos que en el resto”. A partir de ahora vamos a ir digiriendo noticias de que el mundo va ralentizando la caída mientras que en España se irán indigestando las cifras.

A medida que el tiempo se consume las opciones de salir de esta situación sin sacrificios gigantescos se aleja. En este tema no ayuda demasiado que el escenario de los mercados continúe con su rally alcista. Mientras nos hacen creer que la bolsa sube por estar descontando un escenario de recuperación económica, lo que en realidad puede estar pasando es que estamos ante un proceso de estabilización en el mercado y que tiene que ver más con las medidas coyunturales y de dudoso valor estructural, que con una salida de la crisis real. La bolsa no refleja los problemas a los que se enfrentan las empresas de nuestro país. Problemas que no son mayores que a los que se enfrentan muchas compañías americanas o europeas, pero que difieren en su evolución y en su desarrollo. Aquí vamos a tener que lidiar con una caída del consumo brutal y con un aumento de la morosidad desconocido que en otros países no tendrá esta envergadura.

La evidencia de esa caída del consumo y de la producción industrial y en como afecta a las empresas no se verá en 2009, ese será el año de la adaptación. Las compañías que no sean capaces de acomodarse de modo ágil a este ecosistema tan difícil tendrán gravísimos problemas para sobrevivir durante el segundo trimestre de 2010, cuando empiecen a verificarse los estados contables sin posibilidad de maquillaje.