BONOS BASURA

La agencia financiera Moody's amenazó hace un par de meses que bajaría la calificación de hasta 36 entidades españolas, y ha cumplido. Según éstos, la extensión de la recesión en España durante el 2010 afectará a la fortaleza de las emisiones de deuda y títulos híbridos de nuestro sistema financiero. Cuando se acepté que la crisis se agudizará durante el próximo año y que no se irá hasta entrado el 2012, la calificación bancaria será aun más inquietante. No obstante en esta ocasión, las notas han repartido adecuadamente el castigo. Si bien Santander, BBVA y Banesto siguen sobrevolando el escenario más complejo, otras entidades ya rozan lo que se viene a conocer como “bonos basura”.

Esas entidades en situación muy compleja son Banco Guipuzcoano, Caixa d'estalvis de Tarragona, Caja de Burgos, Caja España, Caja de Canarias, Caixa d'estalvis de Manresa, Banco de Valencia, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Caixa d’estalvis de Terrasa, Caja de Ávila y Caja Segovia. Estas entidades están ya en zona, según Moody’s, de riesgo, pues poseen demasiados elementos exclusivamente especulativos y con evidentes faltas de activos inversores.

La conclusión según el informe presentado es que la mayoría de esta lista en revisión negativa está a un paso del impago, que sería el valor inmediatamente inferior según ese catálogo de calificación de riesgo. Lo más interesante es que la dirección colegiada del “sistema financiero más robusto del mundo” ya ha recomendado a algunos bancos que emprendan medidas para captar capital mediante emisiones de acciones preferentes por ejemplo.

Leer el informe de Moody's pone los pelos de punta. Según ese documento la entidad de estudio y calificación "continúa preocupada porque la presión general sobre la capitalización española no ha sido suficientemente abordada" y asegura que, "a menos que se pongan medidas de apoyo y sean adoptadas por terceros tanto privados como el propio Gobierno, algunos colchones de capital podrían verse afectados pronto por las alteraciones de sus activos". Suerte que tenemos un fondo de garantía infinito.