EL CONSOLADOR Y LA MARGARITA

Consolador De toda la historia económica conocida, el primer trimestre de 2009 fue el peor. El segundo probablemente indique un frenazo al deterioro pero de modo puramente fugaz y motivado a la estacionalidad. Durante los primeros meses del año casi un millón de personas habrán perdido su trabajo y la producción industrial se habrá desplomado a niveles inéditos A mediados de este años el consumo se situará en cifras alarmantes, el gasto en temas energéticos se reducirá espectacularmente, el déficit público se disparará, la caída de la recaudación fiscal se estrechará a tasas inasumibles, el impuesto de sociedades no llegará al 70% del ejercicio anterior y el parón productivo se evidenciará definitivamente.

El PIB español cayó en aquel trimestre un 1,8% y en tasa interanual estuvo rozando el 7,4%. En otros países de nuestro entorno las cifras son parecidas aunque hay excepciones, pero cabe destacar que el consumo en esos paises no está cayendo al ritmo que cae en España. Aquí la contracción del consumo es brutal y referencia la anorexia económica que vivimos, traducida en deflación y en paro.

Entre los amigos y colegas con los que la cifra final de crecimiento del PIB español es tema de debate, hay una ligera tendencia a creer que el PIB será negativo en torno al 5%. Es posible, pero para que eso sea así, durante el semestre que ahora empieza nuestra economía debería de recuperarse en términos técnicos como mínimo. Otros defienden que se puede entrar en fases de parada económica desde el punto de vista mecánico y que no se produzca un colapso del sistema. Podría ser pero los que dicen eso utilizan Japón como modelo comparativo y eso es hacer trampas al solitario.

Veamos, los planes de rescate encubierto que el gobierno está diseñando y ejectuando en algunos casos, no solucionarán el problema financiero a corto ni medo plazo y repercutirá directamente a un déficit gigantesco superior al 10% durante muchos años, donde un escenario de falta de crédito se alargará durante una década como mínimo. Comparar España con Japón es como comparar un consolador con una margarita. El país nipón no se retorció socialmente ya que tenía un robusto ahorro nacional y una clarísima estructura social absolutamente homogénea. España no tiene ni una cosa ni la otra y, además, la crisis está agudizando que el ahorro sea ficticio y que las diferencias sociales aumenten hasta convertir en indigentes a propietarios de BMWs y adosadas en primera línea de mar que no logran liquidar sus bienes para pagar unas hipotecas y créditos al consumo que los convierten en generaciones perdidas hipotecodependientes de por vida.

Eso es así y lo peor no es que pase sino que se deja que pase. Durante las europeas el PSOE estuvo certificando que la crisis era una evidencia, pero que los culpables eran otros y que los brotes verdes que ya se veían eran gracias a su eficiente gestión reciente. Sin embargo, ahora, una vez pasada la fiebre electoral, el aparato de Ferraz inicia una nueva estrategia de descrédito hacia los hipotéticos responsables de nuestra crisis más doméstica. Como criticar al PP sale gratis y no ayuda a deshacerse del problema, la vomitera cae sobre la pandilla de tecnócratas socialistas que salieron a patadas del gobierno. Entre la militancia más activa y los gestores de contenidos del partido de Zapatero está calando una idea trampa: los social liberales como Solbes, Ordoñez, Vergara, etc., son los que, por su obsesión en reducir el gasto público y contener el derroche, han impedido que las soluciones Keynesianas que ahora se están adoptando hicieran efecto antes. La filosofía salgado-zapateril es la del gasto sin límite y en lo que sea sin demasiado criterio estratégico. De esa siembra, tarde o temprano, recogeremos fruta podrida. Al tiempo.